sábado, 9 de mayo de 2026

El escondido y la tapada de Calderón de la Barca

                                     Un desacierto de texto y representación

El escondido y la tapada

A diferencia de lo que dice el programa, sostengo lo contrario: esta obra del octogenario áureo debería haber quedado escondida y tapada bajo muchas capas freáticas.

La joven compañía nacional de teatro clásico representa una comedia de enredo con bastante poca fortuna, mala dicción de verso, algún que otro trastabilleo fonético y escasa tensión. Escueto interés el argumentario de unos personajes-tipo de los que construye don Pedro para tener sus momentos terapéuticos y aliviar su conciencia o escupir rencores familiares.

Entre Lisarda, a la que no se entiende prácticamente nada y Mosquito, el bufón asustadizo con cierta gracia, hay un elenco de actores y actrices todavía por cocer.

Cuestión de práctica, ensayos y tiempo.

Cuando alguien se siente incómodo en su asiento, algo no está funcionando: y en esta ocasión, después de una hora (confieso que hubo momentos en los que cabeceé) no pasa nada: todo es plúmbeo, ni los cánticos del coro de tapados, ni el mamotreto de escenario en módulos “lego” y sofá de Ikea que van y vienen con pesadez según ocurra la escena. Todo pequeño, todo muy pegado, todo muy pesado.

Un completo aburrimiento para la tarde de un domingo veraniego, cuya temperatura en el exterior invita a pasar más rato fuera que congelados en el teatro por el aire acondicionado.

Un error del autor, de la dirección y de la versión.


martes, 5 de mayo de 2026

Pequeños azules

 

Pequeños azules. De Jimena Bravo.

Nuestra joven pintora invitada siempre en este espacio, Jimena Bravo, lo ha vuelto a hacer. Después de cautivarnos con su "Danza Koi", hoy vuelve a deleitarnos con una nueva obra: "Pequeños azules". Se trata de una pintura luminosa, fresca y muy atractiva.

En esta ocasión, Jimena toma algo tan aparentemente sencillo como  unos arándanos y consigue que llamen vivamente nuestra atención. No es sólo "pintar fruta": hay cuidado en cómo están colocados, en el papel que los envuelve y en los pequeños detalles como las hojas. Todo ello hace que la imagen se sienta cálida, natural y muy agradable de mirar.

Los azules destacan y están muy bien resueltos, sin que todo se vea igual. De hecho, hay algo que no es tan fácil como parece: conseguir que cada arándano se diferencie sin que todo acabe siendo una mancha azul. Jimena ha dado a cada pieza su espacio con pequeños cambios de tono, luces y sombras que hacen que cada uno de ellos tenga su relieve y se diferencie de sus contiguos. La intensidad de los azules, en contraste con el fondo claro, hacen que la mirada vaya directamente a la fruta.

Hay frescura, ganas y una forma muy natural de hacer las cosas.

Enhorabuena a la autora por este nuevo trabajo y gracias por compartirlo.