pintura y sesgo de género
Palabradas blog
Página de la escritora Pilar Úcar
sábado, 1 de agosto de 2026
Carmen Laffón en el Thyssen
martes, 28 de julio de 2026
El idioma y los medios
(M. Regalado)
Resuena en mi cerebelo cuando lo escucho en la calle, pero hacerlo en boca de un comunicador me asombra sobremanera.
No vamos a exigir a los medios una perfección imposible, pero sí recordarles que quienes hablan desde un micrófono no sólo informan, sino que terminan siendo una auténtica escuela de lengua y que esas expresiones incorrectas y frecuentes, en su boca, acaban por instalarse como si fueran perfectamente normales en la forma de hablar de quienes los escuchan.
Tampoco voy a decir que los errores nacen en los estudios de radio/televisión o en las redacciones de los periódicos. Probablemente es un recorrido circular: locutores, presentadores y reporteros están en la calle y hablan como habla la sociedad en la que se mueven. Pero hay una importante diferencia: a un periodista se le puede exigir un plus de corrección porque su trabajo consiste precisamente en comunicar mediante la palabra. Cierto, hay intervenciones en directo donde no hay tiempo para revisar cada frase. Lo que me extraña es que, en ellos, la frase correcta no acuda a su lenguaje de forma automática.
Pilar, tú eres nuestra filóloga favorita: ilústranos, enséñanos, ayúdanos a entender por qué “a contrarreloj” o “habían muchas personas” atentan contra la corrección del idioma.
Inaugura en tu blog una serie de artículos periódicos con ese título: “El español y los medios” o “El micrófono también enseña”, o "Las torturas del filólogo", ¡qué sé yo! algo así. Yo creo que tienes material abundante con incorrecciones y con expresiones que se ponen de moda pero que vienen a empobrecer el lenguaje, tales como:
. Poner en valor
. A nivel de…
. Lo que viene siendo…
. De alguna manera...
viernes, 24 de julio de 2026
También esto pasará
… ¿por qué no recuerdo que lo leí?
Mi
librera de cabecera me recuerda que fue el primer libro que me recomendó y que
a partir de ese momento comenzamos una amistad intensa y fluida que se prolonga
en el tiempo.
Le
pido a Lorena, pues, que me reserve cuatro títulos de la catalana: me voy a
hacer un monográfico de Milena este verano. Me parece frívola, buena redactora,
caótica, cercana a mis intereses, estética, me gusta su imagen y me gusta lo
que he leído de ella.
Pero cuando me insistieron en que También esto pasará lo teníamos en casa, que yo lo había comprado, que yo lo había leído, sentí un vacío mental: ni lo encontré en nuestra biblioteca, ni tenía noción de qué iba el libro. Así que leí síntesis, sinopsis y resúmenes. Un leve gesto de que algo me sonaba… ni por esas.
Apareció el libro y lo devoré en dos horas (o quizá en menos) y conforme lo leía iba sintiendo la sensación: déjà vu. Pero solo levemente. Conforme iba pasando las páginas encontré que algunas frases, párrafos, incluso páginas enteras estaban emborronadas con lápiz, subrayadas o con exclamaciones. Seguía pensando: ¿por qué habría señalado yo esto? A veces me reconocía en esos manchurrones, e intenté recuperar en qué momento lo debí leer y por qué habría señalado lo que señalé; de vez en cuando me venía la luz y la situación de su lectura.
Hoy también volvería a marcar esas zonas del libro, incluso otras distintas, clara muestra de que yo no soy la misma que lo leyó en aquel entonces. Es una obviedad lo que acabo de expresar, pero me da para reflexionar en la relectura de un libro.
Hay quien relee con avidez los Episodios Nacionales
de Galdós o À la recherche du temps perdu. Yo soy incapaz, pero con
Milena Busquets, lo he hecho y me ha encantado. Me demuestra que es una
escritora interesante para mí, por eso me sumerjo en breve y sin anestesia en
varios libros de ella de los que iré informando.
Por
cierto, También esto pasará, recomendable: ameno, superficial y profundo,
veraniego, personal, curioso.
lunes, 20 de julio de 2026
Sobre la losa, de Fred Vargas
Una novela fascinante de la siempre inigualable Fred Vargas, la mejor en su género, sin duda.
Novela negra, de suspense, de crímenes, de intriga, intelectual, emocional e inteligente. Argumentos que sorprenden al más avezado lector: sospechas, nubes y burbujas, ideas latentes, palabras que resisten, pensamientos rumiativos, ideas que muerden… todo eso y mucho más, ronda en torno al personaje indiscutible de la autora: el comisario Adamsberg que pasea y pasea, escucha y se detiene, se tumba encima de un dolmen milenario. Et voilà, caso resuelto en la zona de Rennes. Como siempre, el equipo que acompaña al protagonista, no es coral, sino fundamental, sobre todo, Violette Retancourt, la teniente icónica, que merece una importante mención.
Este
libro supone también un recorrido histórico, a modo de guía para el visitante
que desea conocer localidades de Bretaña, sus monumentos, leyendas, gastronomía
y el temperamento de sus gentes.
Es
empezar y no parar. 429 páginas. Original. Buena lectura, muy buena diría yo.
Muy recomendable. Desde hace décadas, no defrauda. Y no es estacional. Sus
libros se leen en cualquier tiempo y a casi cualquier edad.
miércoles, 15 de julio de 2026
Preanuncio Cuatro secretos y una lata
Si Relaverso fue gestado desde la palabra y el diseño
donde lengua e imagen se hibridan en una composición pacífica e ilusionante, en
el nuevo título, un objeto cualquiera, una conversación, un recuerdo… pueden
convertirse en el punto de partida de historias que conmueven, sorprenden o
arrancan una sonrisa. Las autoras, de nuevo, expresan su pasión por el idioma y
el dibujo y animan al lector y al observador a disfrutar de reflexiones,
figuras, sugerencias...
Porque todos guardamos secretos. Y, a veces, basta una
simple lata para que comiencen a salir a la luz.
El lanzamiento en librerías será el próximo 5 de septiembre,
pero quienes visiten la Feria del Libro de Marbella (del 17 de julio al 16 de
agosto de 2026) tendrán la oportunidad de adelantarse a descubrir este segundo
proyecto literario de Karin y Pilar.
¿Te atreves a abrir la puerta?
lunes, 13 de julio de 2026
Sábado por la tarde en la ópera: Il trovatore
En
alguna ocasión ya he confesado que a mí de la ópera me gusta el postureo: copa
va, copa viene, saluditos en algún salón alfombrado, sonrisa a ciertos
conocidos del mundo celebrity y poco más.
Pero
ocurre que voy mucho al Teatro Real y de tanto acudir con buenas y malas
entradas, algo se le queda a una, bueno, y que no soy tan neófita de la cosa, como
para no entender qué está bien y qué es un dislate.
El
sábado 4 de junio, Il trovatore. Magistral. Sin paliativos. Me ardían
las manos de aplaudir y aunque al principio casi cierro los ojos para sestear,
no llegué a hacerlo porque irrumpió la mezzosoprano Teresa Romano que me hizo
recordar la dificultad de “alumbrar” esa tesitura vocal con tanto tino como el
que demostró la artista.
Brilló
en todos sus momentos, interpretando a Azucena, -la auténtica
protagonista- brilló y, por supuesto, irradió brillo al resto del elenco:
tenor, barítono, y a Saioa Hernández, soprano en el papel de Leonora.
Brava
una y brava la otra. Me quedo con la dulzura envolvente y amaderada de la
primera, con los agudos y los graves sin fisuras de la hija vengadora que
cumple el designio de su madre. El público quería más. El coro, monumental. El
espectáculo me atrapó, me quedé enganchada en el escenario. Suspendida de una
escenografía escueta, esencial y adecuada. Luces, orquesta, sonido y al final…
Una tarde brillante (el orgullo con todo su orgullo lucía cerca) para un sábado
inolvidable en el Real.
jueves, 9 de julio de 2026
Presentación "Escritas en Luz"
domingo, 5 de julio de 2026
Ewa Juszkiewicz en el Thyssen
¿dónde están los rostros?
Me atrae el cartel, que anuncia la exposición de esta pintora polaca, titulado Gloriosa. Luce una flor colorida, turgente, explosiva. Me recuerda a Georgia O’Keeffe, pero va a ser que no. La imaginación es muy traicionera.
jueves, 2 de julio de 2026
El fútbol y los "unga unga" (y IV)
La afición futbolera: “unga unga” a cascoporro
No hablaré de “júligans” ni de “tifosi”;
recuerdo que hace muchos años, estaba yo en el estadio de Mestalla y escuché: “Hola
fondo norte, hola fondo sur” coreado a pleno pulmón de un lado a otro del
campo. Saludos que se brindaban de punta a punta la afición del Valencia.
Observé
que conforme avanzaba el partido, si les hubieran dejado a todos ellos, porque
ganas no les faltaban, habrían saltado a la hierba a darle una buena somanta de
palos al árbitro (otra realidad futbolera digna de mención y no sé si de piedad, porque arbitrarios haylos, parece ser…). No bajaron a zurrarle, pero sí le
propinaron una sarta de piropos dignas del diccionario del dislate.
Enfurecidos,
puro en mano, bocina en mano, pañuelos al viento, pataleo en las gradas, cabreo
mayúsculo, tacos y más tacos, ensartados como una ristra de ajos, poca
variedad, en el léxico insultante, a mucha madre mentaron, a mucho hijo
también… todo muy familiar, y mucho aparato genital con el que se les llenaba la
boca, aspaventando y vocingleros, tronaban en un totum revolutum sonidos
simiescos, aguardentosos y cazalleros.
Cohetes,
petardos… Fin del partido. A casa, poco había que celebrar… hasta el siguiente
encuentro.
Aquí
termino con los “unga unga” en el fútbol… de momento.
lunes, 29 de junio de 2026
El fútbol y los "unga unga" (III)
De clubes, federaciones y publicidad: más “unga ungas”: Todo por la pasta
Fácil sería empezar esta tercera entrega de mi serie dedicada a los “unga unga” en el fútbol recordando aquel 20 de agosto de 2023.
viernes, 26 de junio de 2026
El fútbol y los "unga unga" (II)
De periodistas y entrenadores
Los entrenadores, ataviados según modo y ocasión, van por la línea limítrofe del campo santiguándose, acordándose de la madre de los árbitros, mentando al santoral, dirigiendo el batiburrillo de sus jugadores, increpando, desgañitándose el gaznate en un ejemplo de exhibición gimnástica. Reverencia al míster.
Por
cierto… ¿y las periodistas de fútbol? Rubias, melenas leoninas, gloss y rímel.
Deberían sus homólogos masculinos decorarse.
martes, 23 de junio de 2026
El fútbol y los “unga unga” (I)
Los futbolistas son esa suerte de seres trogloditas, iletrados, toscos, cavernarios, básicos, pleistocénicos, ágrafos, primitivos, misóginos y machirulos, gallitos, vulgares, zafios… Su encefalograma, plano; sus pulsaciones a flor de piel para vociferar animaladas, corear insensateces, balbucear a trompicones dos sílabas juntas, lanzar escupitajos a la hierba, tocarse a gusto las partes pudendas… Unos destalentados (Y me quedo corta, muy corta).
Los recién ascendidos de segunda a primera, por ejemplo, han abandonado el Seat León, y hasta el Cupra, -qué dos modelos tan canis- con los que mimetizaron en sus primeros pases. Lucen pelo cortado en modo seto o césped según decida el especialista la altura del cerebro, minúsculo, en cualquier caso.
Y da igual que una mire a la selección en su conjunto que a los provincianos venidos a más. Es tocar un balón con el pie y pierden el ídem y la cabeza, tan llena de aire como el cuero que patean.
PD: pienso en los futbolistas gays… que no se les ocurra el más mínimo aspaviento porque la bestia fiera los engulle (para otro día)









