¿Es ese el jardín de Melibea? ¿Existió realmente la celosía de Los ojos verdes de Bécquer? ¿Ahí entregó Boabdil las llaves de la ciudad?
Sonrío cuando insisten en ¿por qué?, ¿quién lo dice?, ¿estaba allí?
Página de la escritora Pilar Úcar
de Homero a Nolan, la historia de siempre, la película del verano
El
relato clásico hecho fotogramas. Narración ¿ficticia? ¿Hay alguna intención de
realidad? Todo preparado para mover los sentidos se asista a un pase con
efectos directos sobre el propio asiento o no.
Sin
descanso, sin ganas de interrumpir las tres horas de duración y agotamiento
final. Bien, recomendable. A mí me recordó a la inefable El coloso en llamas
(no sé muy bien por qué).
Se
pusieron de acuerdo escritor y director y dieron importancia a casi todos por
igual: de los principales a los comparsa, destacaría la siempre enigmática
Circe, viscosa y sanguinaria. ¿Feminista? Más bien superviviente. Penélope,
impertérrita y satisfecha y Odiseo, ganador.
Me
impresionó Polifemo, personaje tan traído y tan llevado en la lírica
renacentista y barroca. ¡¡Cómo traiciona la imaginación!! Qué escurridiza es la
lectura de ese gigante cruel y enternecedor.
Película
para ver en casa. Libro para retomar siempre.
Nace en Palabradas-blog una nueva sección: “MAL DECIR”, dedicada a recoger errores, descuidos y abusos en el uso de la lengua, especialmente en el lenguaje periodístico.
pintura y sesgo de género
(M. Regalado)
Mi
librera de cabecera me recuerda que fue el primer libro que me recomendó y que
a partir de ese momento comenzamos una amistad intensa y fluida que se prolonga
en el tiempo.
Le
pido a Lorena, pues, que me reserve cuatro títulos de la catalana: me voy a
hacer un monográfico de Milena este verano. Me parece frívola, buena redactora,
caótica, cercana a mis intereses, estética, me gusta su imagen y me gusta lo
que he leído de ella.
Pero cuando me insistieron en que También esto pasará lo teníamos en casa, que yo lo había comprado, que yo lo había leído, sentí un vacío mental: ni lo encontré en nuestra biblioteca, ni tenía noción de qué iba el libro. Así que leí síntesis, sinopsis y resúmenes. Un leve gesto de que algo me sonaba… ni por esas.
Apareció el libro y lo devoré en dos horas (o quizá en menos) y conforme lo leía iba sintiendo la sensación: déjà vu. Pero solo levemente. Conforme iba pasando las páginas encontré que algunas frases, párrafos, incluso páginas enteras estaban emborronadas con lápiz, subrayadas o con exclamaciones. Seguía pensando: ¿por qué habría señalado yo esto? A veces me reconocía en esos manchurrones, e intenté recuperar en qué momento lo debí leer y por qué habría señalado lo que señalé; de vez en cuando me venía la luz y la situación de su lectura.
Hoy también volvería a marcar esas zonas del libro, incluso otras distintas, clara muestra de que yo no soy la misma que lo leyó en aquel entonces. Es una obviedad lo que acabo de expresar, pero me da para reflexionar en la relectura de un libro.
Hay quien relee con avidez los Episodios Nacionales
de Galdós o À la recherche du temps perdu. Yo soy incapaz, pero con
Milena Busquets, lo he hecho y me ha encantado. Me demuestra que es una
escritora interesante para mí, por eso me sumerjo en breve y sin anestesia en
varios libros de ella de los que iré informando.
Por
cierto, También esto pasará, recomendable: ameno, superficial y profundo,
veraniego, personal, curioso.
Novela negra, de suspense, de crímenes, de intriga, intelectual, emocional e inteligente. Argumentos que sorprenden al más avezado lector: sospechas, nubes y burbujas, ideas latentes, palabras que resisten, pensamientos rumiativos, ideas que muerden… todo eso y mucho más, ronda en torno al personaje indiscutible de la autora: el comisario Adamsberg que pasea y pasea, escucha y se detiene, se tumba encima de un dolmen milenario. Et voilà, caso resuelto en la zona de Rennes. Como siempre, el equipo que acompaña al protagonista, no es coral, sino fundamental, sobre todo, Violette Retancourt, la teniente icónica, que merece una importante mención.
Este
libro supone también un recorrido histórico, a modo de guía para el visitante
que desea conocer localidades de Bretaña, sus monumentos, leyendas, gastronomía
y el temperamento de sus gentes.
Es
empezar y no parar. 429 páginas. Original. Buena lectura, muy buena diría yo.
Muy recomendable. Desde hace décadas, no defrauda. Y no es estacional. Sus
libros se leen en cualquier tiempo y a casi cualquier edad.
Si Relaverso fue gestado desde la palabra y el diseño
donde lengua e imagen se hibridan en una composición pacífica e ilusionante, en
el nuevo título, un objeto cualquiera, una conversación, un recuerdo… pueden
convertirse en el punto de partida de historias que conmueven, sorprenden o
arrancan una sonrisa. Las autoras, de nuevo, expresan su pasión por el idioma y
el dibujo y animan al lector y al observador a disfrutar de reflexiones,
figuras, sugerencias...
Porque todos guardamos secretos. Y, a veces, basta una
simple lata para que comiencen a salir a la luz.
El lanzamiento en librerías será el próximo 5 de septiembre,
pero quienes visiten la Feria del Libro de Marbella (del 17 de julio al 16 de
agosto de 2026) tendrán la oportunidad de adelantarse a descubrir este segundo
proyecto literario de Karin y Pilar.
¿Te atreves a abrir la puerta?
En
alguna ocasión ya he confesado que a mí de la ópera me gusta el postureo: copa
va, copa viene, saluditos en algún salón alfombrado, sonrisa a ciertos
conocidos del mundo celebrity y poco más.
Pero
ocurre que voy mucho al Teatro Real y de tanto acudir con buenas y malas
entradas, algo se le queda a una, bueno, y que no soy tan neófita de la cosa, como
para no entender qué está bien y qué es un dislate.
El
sábado 4 de junio, Il trovatore. Magistral. Sin paliativos. Me ardían
las manos de aplaudir y aunque al principio casi cierro los ojos para sestear,
no llegué a hacerlo porque irrumpió la mezzosoprano Teresa Romano que me hizo
recordar la dificultad de “alumbrar” esa tesitura vocal con tanto tino como el
que demostró la artista.
Brilló
en todos sus momentos, interpretando a Azucena, -la auténtica
protagonista- brilló y, por supuesto, irradió brillo al resto del elenco:
tenor, barítono, y a Saioa Hernández, soprano en el papel de Leonora.
Brava
una y brava la otra. Me quedo con la dulzura envolvente y amaderada de la
primera, con los agudos y los graves sin fisuras de la hija vengadora que
cumple el designio de su madre. El público quería más. El coro, monumental. El
espectáculo me atrapó, me quedé enganchada en el escenario. Suspendida de una
escenografía escueta, esencial y adecuada. Luces, orquesta, sonido y al final…
Una tarde brillante (el orgullo con todo su orgullo lucía cerca) para un sábado
inolvidable en el Real.