Palabradas blog
Página de la escritora Pilar Úcar
jueves, 27 de agosto de 2026
La palabra y la cesta de la compra
domingo, 23 de agosto de 2026
Helena o el mar del verano de Julián Ayesta
… ¡¡qué necesidad!! (ninguna)
Me regalan este libro y oigo que tuvo cierto éxito en 2024. Su primera edición de 1952 y se han sucedido varias a lo largo de varias décadas.
Las
primeras 40 páginas las leo completas y, hasta el final, sobrevuelo las otras
45 restantes. Paseo el ojo por las parrafadas más o menos introspectivas,
monólogos de niño en verano, invierno y vuelta a un nuevo estío adolescente.
Con la sombra, el recuerdo y la presencia de Helena, desvaída y difuminada,
ambigua y aburrida. Como él, un protagonista (trasunto del autor) melancólico,
aburguesado, confundido, niño bien de la posguerra. No resultan de interés ni
el contenido, ni el estilo. El diplomático quiere dejar clara huella de su
cultura clásica y mezcla en medio de ensoñaciones de siesta o descansos en la
hierba y en la arena, remedos de algunas escenas pastoriles y cándidas y otras
funestas: su amor, Helena, convertida en cabrera (desnuda, eso sí, como él),
vergeles, banquete y hasta una guadaña. Too much.
Y
yo me planteo: ¿Por qué La colmena hoy interesa? ¿Por qué Historia de
una escalera atrae también? ¿Por qué La Virgen de Antioquía
conmueve?
Pues
eso… Julián Ayesta y su obra, escueta y prescindible, pasará a la historia sin
pena ni gloria.
(En
mi propósito de darme un atracón en vena de Milena Busquets, -como y anticipé- se
han cruzado dos lecturas que me han distraído mi objetivo. Vuelvo por mis
fueros a los libros de la catalana, que no debería haber interrumpido).
miércoles, 19 de agosto de 2026
Mujer en punto cero
Leo la edición española de 2017 traducida por Mireia Bofill.
Desde sus primeras páginas —el libro tiene escasas 140— es adentrarse en el drama de una niña que, pese a crecer rodeada de violencia e injusticia, no pierde del todo la inocencia. Aunque, quizá, eso hace aún más doloroso su recorrido vital: una sucesión de decepciones, cada una distinta de la anterior, pero todas empujando en la misma dirección.
“Cuando moría una de sus hijas, mi padre tomaba la cena, mi madre le lavaba las piernas y luego se iba a dormir como todas las noches. Cuando la criatura que moría era un niño, le daba una paliza a mi madre, luego cenaba y se echaba a dormir.”
“Luego hizo venir a una mujer que tenía una navajita o quizás una hoja de afeitar. Me cortaron un trozo de carne de la entrepierna.”
Es Firdaus quien habla.
Pero no hay sentimentalismos en la forma en que El Saadawi escribe y describe esta historia real. Ella da a Firdaus una voz contenida y de una serenidad que hace todavía más insoportable la violencia a la que fue sometida.
Un libro breve, que me ha producido una mezcla de indignación, de tristeza y de admiración.
Al final, contra viento y marea, Firdaus elige la libertad. Y no porque consiga dejar de tener miedo, sino porque descubre que vivir sin libertad le produce un miedo todavía mayor. Así, asegura sentir que la muerte le da la bienvenida como única manera de ser finalmente libre.
sábado, 15 de agosto de 2026
Hombres elegantes - Mujeres elegantes
... según Milena Busquets
Por ahora, pausa, stop y descanso. Me voy a tomar un break para seguir leyendo nuevos títulos de otros autores y otras autoras.
Como decía mi madre: “lo poco, gusta y lo mucho, aburre”. Pues eso es lo que aplica a la “elegancia de hombres y mujeres”. Contenido y estilo similares: un auténtico aire de cronista urbana. Encontramos artículos muy ocurrentes, con cierta gracia, atractivos y hasta sugerentes, todos desde su prisma, claro, que para eso es su punto de vista. Ni más más, ni más menos. Echo de menos una redacción algo más revisada para no incurrir en ciertas ambigüedades de comprensión. Ya lo dije en mi anterior reseña sobre ella: recomendable como aperitivo literario, divertidos para estación veraniega. No se den un atracón, por favor. Yo he acabado empachada. Mejor poco a poco: coger y dejar, coger y dejar.
Vamos ya con el final de julio y principios de agosto.
martes, 11 de agosto de 2026
Un paseo por Granada
¿Es ese el jardín de Melibea? ¿Existió realmente la celosía de Los ojos verdes de Bécquer? ¿Ahí entregó Boabdil las llaves de la ciudad?
Sonrío cuando insisten en ¿por qué?, ¿quién lo dice?, ¿estaba allí?
viernes, 7 de agosto de 2026
La Odisea
de Homero a Nolan, la historia de siempre, la película del verano
El
relato clásico hecho fotogramas. Narración ¿ficticia? ¿Hay alguna intención de
realidad? Todo preparado para mover los sentidos se asista a un pase con
efectos directos sobre el propio asiento o no.
Sin
descanso, sin ganas de interrumpir las tres horas de duración y agotamiento
final. Bien, recomendable. A mí me recordó a la inefable El coloso en llamas
(no sé muy bien por qué).
Se
pusieron de acuerdo escritor y director y dieron importancia a casi todos por
igual: de los principales a los comparsa, destacaría la siempre enigmática
Circe, viscosa y sanguinaria. ¿Feminista? Más bien superviviente. Penélope,
impertérrita y satisfecha y Odiseo, ganador.
Me
impresionó Polifemo, personaje tan traído y tan llevado en la lírica
renacentista y barroca. ¡¡Cómo traiciona la imaginación!! Qué escurridiza es la
lectura de ese gigante cruel y enternecedor.
Película
para ver en casa. Libro para retomar siempre.
lunes, 3 de agosto de 2026
“Palabra” de los medios de comunicación
LENGUAPATA - Presentación
Nace en Palabradas-blog una nueva sección: “MAL DECIR”, dedicada a recoger errores, descuidos y abusos en el uso de la lengua, especialmente en el lenguaje periodístico.
A partir de ahora, cada artículo bajo etiqueta “Mal decir”, recogerá una lenguapata: inocente, o llamativa, o imposible de olvidar… de todo hay.
Una advertencia final: la lectura continuada de esta sección puede provocar que el lector empiece a detectar lenguapatas por todas partes. Si eso ocurre, no se alarme, eso es un síntoma de que goza usted de buena salud lingüística. Pero póngala en conocimiento de Palabradas-blog y aquí intentaremos diagnosticar el caso… y, si tiene remedio, también prescribir el tratamiento para que las lenguapatas no se reproduzcan.
sábado, 1 de agosto de 2026
Carmen Laffón en el Thyssen
pintura y sesgo de género
martes, 28 de julio de 2026
El idioma y los medios
(M. Regalado)
Resuena en mi cerebelo cuando lo escucho en la calle, pero hacerlo en boca de un comunicador me asombra sobremanera.
No vamos a exigir a los medios una perfección imposible, pero sí recordarles que quienes hablan desde un micrófono no sólo informan, sino que terminan siendo una auténtica escuela de lengua y que esas expresiones incorrectas y frecuentes, en su boca, acaban por instalarse como si fueran perfectamente normales en la forma de hablar de quienes los escuchan.
Tampoco voy a decir que los errores nacen en los estudios de radio/televisión o en las redacciones de los periódicos. Probablemente es un recorrido circular: locutores, presentadores y reporteros están en la calle y hablan como habla la sociedad en la que se mueven. Pero hay una importante diferencia: a un periodista se le puede exigir un plus de corrección porque su trabajo consiste precisamente en comunicar mediante la palabra. Cierto, hay intervenciones en directo donde no hay tiempo para revisar cada frase. Lo que me extraña es que, en ellos, la frase correcta no acuda a su lenguaje de forma automática.
Pilar, tú eres nuestra filóloga favorita: ilústranos, enséñanos, ayúdanos a entender por qué “a contrarreloj” o “habían muchas personas” atentan contra la corrección del idioma.
Inaugura en tu blog una serie de artículos periódicos con ese título: “El español y los medios” o “El micrófono también enseña”, o "Las torturas del filólogo", ¡qué sé yo! algo así. Yo creo que tienes material abundante con incorrecciones y con expresiones que se ponen de moda pero que vienen a empobrecer el lenguaje, tales como:
. Poner en valor
. A nivel de…
. Lo que viene siendo…
. De alguna manera...
viernes, 24 de julio de 2026
También esto pasará
… ¿por qué no recuerdo que lo leí?
Mi
librera de cabecera me recuerda que fue el primer libro que me recomendó y que
a partir de ese momento comenzamos una amistad intensa y fluida que se prolonga
en el tiempo.
Le
pido a Lorena, pues, que me reserve cuatro títulos de la catalana: me voy a
hacer un monográfico de Milena este verano. Me parece frívola, buena redactora,
caótica, cercana a mis intereses, estética, me gusta su imagen y me gusta lo
que he leído de ella.
Pero cuando me insistieron en que También esto pasará lo teníamos en casa, que yo lo había comprado, que yo lo había leído, sentí un vacío mental: ni lo encontré en nuestra biblioteca, ni tenía noción de qué iba el libro. Así que leí síntesis, sinopsis y resúmenes. Un leve gesto de que algo me sonaba… ni por esas.
Apareció el libro y lo devoré en dos horas (o quizá en menos) y conforme lo leía iba sintiendo la sensación: déjà vu. Pero solo levemente. Conforme iba pasando las páginas encontré que algunas frases, párrafos, incluso páginas enteras estaban emborronadas con lápiz, subrayadas o con exclamaciones. Seguía pensando: ¿por qué habría señalado yo esto? A veces me reconocía en esos manchurrones, e intenté recuperar en qué momento lo debí leer y por qué habría señalado lo que señalé; de vez en cuando me venía la luz y la situación de su lectura.
Hoy también volvería a marcar esas zonas del libro, incluso otras distintas, clara muestra de que yo no soy la misma que lo leyó en aquel entonces. Es una obviedad lo que acabo de expresar, pero me da para reflexionar en la relectura de un libro.
Hay quien relee con avidez los Episodios Nacionales
de Galdós o À la recherche du temps perdu. Yo soy incapaz, pero con
Milena Busquets, lo he hecho y me ha encantado. Me demuestra que es una
escritora interesante para mí, por eso me sumerjo en breve y sin anestesia en
varios libros de ella de los que iré informando.
Por
cierto, También esto pasará, recomendable: ameno, superficial y profundo,
veraniego, personal, curioso.
lunes, 20 de julio de 2026
Sobre la losa, de Fred Vargas
Una novela fascinante de la siempre inigualable Fred Vargas, la mejor en su género, sin duda.
Novela negra, de suspense, de crímenes, de intriga, intelectual, emocional e inteligente. Argumentos que sorprenden al más avezado lector: sospechas, nubes y burbujas, ideas latentes, palabras que resisten, pensamientos rumiativos, ideas que muerden… todo eso y mucho más, ronda en torno al personaje indiscutible de la autora: el comisario Adamsberg que pasea y pasea, escucha y se detiene, se tumba encima de un dolmen milenario. Et voilà, caso resuelto en la zona de Rennes. Como siempre, el equipo que acompaña al protagonista, no es coral, sino fundamental, sobre todo, Violette Retancourt, la teniente icónica, que merece una importante mención.
Este
libro supone también un recorrido histórico, a modo de guía para el visitante
que desea conocer localidades de Bretaña, sus monumentos, leyendas, gastronomía
y el temperamento de sus gentes.
Es
empezar y no parar. 429 páginas. Original. Buena lectura, muy buena diría yo.
Muy recomendable. Desde hace décadas, no defrauda. Y no es estacional. Sus
libros se leen en cualquier tiempo y a casi cualquier edad.













