Agradecemos a Mencía Peñalba su reseña a propósito de la publicación de "Cuatro secretos..."
(Reseña de Mencía Peñalba)
Algunas grandes historias no precisan partir de
grandes acontecimientos, encuentran su nacimiento en aquello que acontece a
diario: una conversación, una ausencia, un recuerdo, un deseo que no se dice...
Así ocurre con Cuatro secretos y una lata, de Karin Pinter y Pilar Úcar:
diez relatos que se adentran en vidas aparentemente corrientes para descubrir
lo que queda oculto bajo esa normalidad.
El libro se apoya sobre una idea común: aquello
que no se cuenta también forma parte de una vida. Los secretos, las pérdidas,
los deseos, las decepciones, la soledad, las relaciones que se deterioran o la
necesidad de volver a empezar aparecen en personajes que, de un modo u otro, se
enfrentan a algo que habían mantenido escondido o que todavía no saben cómo
afrontar.
No todos los secretos que descubrimos en los
relatos de Pilar y Karin tienen la misma naturaleza ni producen las mismas
consecuencias. Algunos pertenecen a la intimidad; otros nacen del miedo, de la
culpa, del deseo o de la necesidad de protegerse. Las autoras los abordan desde
registros diferentes, y esa diferencia entre sus voces es precisamente uno de
los rasgos más interesantes del conjunto.
Karin Pinter hace avanzar sus historias a través
de las emociones de sus personajes, de lo que les sucede y de las consecuencias
que ello provoca en sus vidas. Pilar Úcar, por su parte, introduce una mirada
observadora, gozosamente irónica a veces, con especial atención a las
relaciones de poder, a los matices de las relaciones y las conductas y a las
posibilidades expresivas del lenguaje. Son dos maneras de contar que no buscan
confundirse y que, juntas, proporcionan variedad al libro.
Los relatos comparten, además, una mirada poco
complaciente sobre las relaciones humanas. El amor no aparece siempre asociado
a la felicidad; puede llevar consigo dependencia, silencios, manipulación,
deseo o incertidumbre. Tampoco la soledad se presenta de una única manera: a
veces se está solo incluso estando acompañado. Y, frente a esas situaciones,
los personajes deben decidir qué hacer con aquello que han vivido.
Pienso que Cuatro secretos y una lata no
pretende ofrecer una única mirada sobre la vida ni una respuesta para cada
conflicto. Reúne historias distintas, con tonos y voces diferentes, pero
conectadas por una misma curiosidad: averiguar qué ocurre cuando aquello que
permanece escondido deja de estarlo.
Porque, al final, seguramente de eso hablan estos relatos: de lo que hacemos con lo que nos pasa cuando ya no podemos seguir guardándolo dentro.














