El número 67 de la calle Ferraz de Madrid, nos la recuerda con una placa en su fachada.
En su memoria un poema de su "Derramen su sangre las sombras" de 1933.
CAMINAMOS AL UNÍSONO
El número 67 de la calle Ferraz de Madrid, nos la recuerda con una placa en su fachada.
En su memoria un poema de su "Derramen su sangre las sombras" de 1933.
CAMINAMOS AL UNÍSONO
Por eso, en este momento,
las palabras, sobran.
Querida Marce: ¡¡larga vida a Palabradas!! Siempre.
Hoy mismo hace un año, en el
Ateneo de Madrid, se presentaba uno de ellos: “Otro Siglo de Oro” de Pilar Úcar.
La descripción de su
contraportada hacía prácticamente imposible resistirse a su adquisición y a su
lectura. Y a fe que no defrauda. O quizá sí, porque al lector se le antojan cortas sus 90 páginas preñadas de una atractiva, culta e ingeniosa literatura:
¿Podríamos imaginar al conocido Lazarillo recorriendo las orillas del Tormes transformado en Lazarilla? Seguro que la joven no habría aguantado los palos y el hambre que sufrió el pícaro y les habría hecho la peineta a más de uno de esos amos fantoches, hipócritas y machistas.
¿Y si Quevedo (don Francisco) hubiera invitado a don Luis (de Góngora) a fundar juntos, una asociación poética sin ánimo de lucro? Habrían celebrado el éxito, saliendo de copas por los garitos del Madrid de los Austrias, hasta altas horas de la noche y habrían acabado de botellón en Moncloa.
La presentación un éxito, público atento, estupendo coloquio final y preguntas a las que la autora fue respondiendo con esa brillante mezcla de inteligencia y humor que sólo Pilar
maneja con tanta naturalidad.
Lo admito, yo estaba además con los “efectos secundarios” de la presentación: el
inesperado capítulo extra librum del reencuentro con la autora después de tantos años. Y la
mutua decisión de que esos lapsos en vacío no volverían a repetirse.
Sí, para mí es un libro especial. Hoy cumple un año.
Feliz día a todas.
Y, claro está, a la propietaria de este sitio, a Pilar Úcar: ¡Feliz día, amiga!
Ella mantiene esta página con esa sabia mixtura de rigor y humor que hace que, al leerla, puedas imaginarla con una ceja
levantada y a la vez con una sonrisa. Y en ocasiones con algún gesto pelin irritado, síntoma de estar concibiendo alguna de sus famosas “impopularidades”.
Y aunque corregir exámenes debería dar derecho a canonización, el amor por lo que hace la mantiene ahí, haciendo de cada clase un pequeño viaje por la belleza del lenguaje y sin perder la fe ante una generación que piensa que los acentos son opcionales.
Ella sabe que una buena palabra puede cambiarlo todo. Y es
capaz de combinar la firmeza de una regla ortográfica con la delicadeza de un
buen poema.
Felicidades de nuevo, Pilar. Permítete hoy dar festivo a tu
mente siempre bullente y, aunque sea por un día, disfrutar de un merecido punto
y aparte.
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| Imagen generada con IA |
Todo vale: ser mujer, escribir entre hombres, ídolo de
feministas, enhebrar temáticas costumbristas sazonadas con cierta dosis de
humor (a la inglesa, diría yo) …
Titulares, congresos, artículos literarios y divulgativos,
ponencias y jornadas, itinerarios turísticos, visitas y mucho más.
Encuentro entre la literatura articularia a alguna
escritora, osada, parece ser, que asegura no haber acabado nunca ningún libro
de Jane. Me atrevo a más: nunca he leído ni una letra de Austen. Y duermo muy
tranquila. No siento ni filia ni fobia por ella, por supuesto.
Mi exalumna y, ahora, amiga, María Ramos Salgado, quizá se
sorprenda al leer estas líneas: es una gran traductora, y así lo demuestra en La abadía de Northanger, libro que adorna estética e intelectualmente mi
despacho universitario.
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| Imagen generada con IA |
Me dicen que compone todo un cuadro costumbrista de la
época, de la suya, claro, que constituye modelo de mujer y profesional en un
ambiente hostil y adverso para el triunfo de una fémina talentosa, que
describe, critica, informa, emociona y conmueve…
He leído que va de cursi y de innovadora, de pacata y
lenguaraz, de contenida y provocadora: un amplio espectro de extremos
sospechosos de gustos personales: cada uno opina según le va en la feria.
Vaya este breve recordatorio para acercarnos, acercarme, a
la producción de Jane Austen.
No prometo nada.
Robustiana Armiño y Menéndez nace en Gijón en 1821, de origen acomodado, muy pronto se interesó por el aprendizaje de idiomas y ya a edad muy temprana lo hizo de forma autodidacta, siempre llevada por el afán de conocer nuevas culturas a través de una incesante inclinación lectora. Fue una literata precoz que dio a conocer sus poemas en distintas publicaciones (casi diarias) con gran éxito por parte de sus seguidores en aquellos momentos, ávidos de contenidos imaginativos y exóticos.