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domingo, 6 de septiembre de 2026

Cuatro secretos y una lata

 

Cuatro secretos y una lata
Desde hoy ya en librerías, nuevo libro: Cuatro secretos y una lata, del que soy coautora con Karin Pinter.


Tal como indica la editorial en su página:

Cuatro secretos y una lata

Pilar Úcar Ventura y Karin Pinter

Historias que parecen reales, aunque la imaginación se empeñe en llevarlas un poco más lejos.

Un libro de cuentos sobre la vida y las emociones

Cuatro secretos y una lata reúne una colección de cuentos y relatos breves nacidos de la mirada literaria de dos escritoras que convierten sus experiencias y su imaginación en materia narrativa.

Son historias que podrían ser reales, porque hablan de aquello que forma parte de nuestra vida: las parejas, las amistades, las relaciones familiares, las ensoñaciones, el amor, el miedo y el deseo de ser, de estar y de conocer.

Relatos diferentes entre sí, pero unidos por una misma voluntad: mirar la realidad desde otro lugar y descubrir en ella matices que a menudo pasan desapercibidos.

Historias para leer, imaginar y sentir

En Cuatro secretos y una lata, lo cotidiano puede transformarse en algo extraordinario.

Sus páginas invitan a acompañar a personajes auténticos, acercarse a sus emociones y contemplar el universo desde una perspectiva diferente. La imaginación se mezcla con experiencias reconocibles para construir relatos cercanos, humanos y llenos de posibilidades.

Una lectura pensada para evadirse, descansar y dejarse llevar por historias breves que hablan, en el fondo, de nosotros mismos.

Dos autoras, una mirada literaria

Pilar Úcar Ventura es doctora en Ciencias de la Educación y profesora en la Universidad Pontificia Comillas (Madrid). Especialista en análisis del discurso, ha desarrollado una amplia trayectoria docente, investigadora y literaria. Es autora de numerosas publicaciones y de obras como Relaverso. Cartografía del ánimoLa trampa de Ariadna. De mitos y otros cuentosPalabradasRetorciendo palabras e Íncipit: de preámbulos y prólogos.

Karin Pinter es escritora, artista y creadora del personaje Niki Owl. Su trayectoria combina escritura, creatividad y distintas disciplinas relacionadas con el desarrollo personal. En Cuatro secretos y una lata participa como autora y aporta su particular universo creativo.

Datos del libro

Título: Cuatro secretos y una lata
Autoras: Pilar Úcar Ventura y Karin Pinter
ISBN: 979-13-88099-39-7
Editorial: Ediciones Algorfa
Colección: Narrativa
Idioma: Español
Formato: Tapa blanda con solapas
Páginas: 128
Dimensiones: 148 × 210 mm
Peso: 328 g
Primera edición: 6 de julio de 2026

miércoles, 15 de julio de 2026

Preanuncio Cuatro secretos y una lata

 

Cuatro secretos y una lata

Tras la cálida acogida de Relaverso, Cartografía del ánimo, (2022) Karin Pinter y Pilar Úcar vuelven a colaborar, esta vez escribiendo juntas Cuatro secretos y una lata (Ediciones Algorfa), un libro de relatos en el que las dos voces narrativas, distintas y complementarias, se unen para invitarnos a descubrir la emoción, el humor y los pequeños giros que pueden esconderse en la vida cotidiana.

Si Relaverso fue gestado desde la palabra y el diseño donde lengua e imagen se hibridan en una composición pacífica e ilusionante, en el nuevo título, un objeto cualquiera, una conversación, un recuerdo… pueden convertirse en el punto de partida de historias que conmueven, sorprenden o arrancan una sonrisa. Las autoras, de nuevo, expresan su pasión por el idioma y el dibujo y animan al lector y al observador a disfrutar de reflexiones, figuras, sugerencias...

Porque todos guardamos secretos. Y, a veces, basta una simple lata para que comiencen a salir a la luz.

El lanzamiento en librerías será el próximo 5 de septiembre, pero quienes visiten la Feria del Libro de Marbella (del 17 de julio al 16 de agosto de 2026) tendrán la oportunidad de adelantarse a descubrir este segundo proyecto literario de Karin y Pilar.

¿Te atreves a abrir la puerta?

domingo, 29 de marzo de 2026

"La pedrada"

 

La caída - Ramon Alvarez

Grupo escultórico: "La caída" 
Autor: Ramón Álvarez 

Ubicación: Museo de Semana Santa de Zamora

Peso 1050 kg 
Cargadores 36
Peso por cargador  29,17 kg.

(Imagen: Archivo personal)
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-M. Regalado-

Mi primer contacto lector con la poesía, y también el origen de este posterior gusto mío por leerla y escribirla, se remonta allá a mis siete, ocho años. Cuando íbamos a visitar a mi abuela, uno de los libros que había en su casa en aquel pueblecito del campo charro salmantino, era el titulado  “Poesías completas” de Gabriel y Galán (salmantino también)

Yo lo leía y me atraía especialmente porque, más allá de aquella entonación cantarina que mentalmente yo le daba a los versos, no la percibía como poesía, sino como algo muy cercano al relato: eran pequeñas historias, había personajes, acciones, situaciones que yo podía reconocer. Podía seguir aquellos poemas casi como si estuviera leyendo un cuento. Terminé recitando de memoria unos cuantos. Aún los recuerdo…

Es verdad que palabras tales como “sayón”, “precoz”, “sublimó”… ni las conocía ni sabía aún deducirlas por su contexto, así que con ellas acudía yo a mi abuela en busca de ayuda.

Porque es oportuna en estas fechas, dejo aquí este fragmento de “La pedrada” que, junto con “Mi vaquerillo”, eran las que más impactaban mi imaginación infantil.


La procesión se movía
con honda calma doliente,
¡Qué triste el sol se ponía!
¡Cómo lloraba la gente!
¡Cómo Jesús se afligía...!

¡Qué voces tan plañideras
el Miserere cantaban! 
¡Qué luces, que no alumbraban,
tras de las verdes vidrieras
de los faroles brillaban!

Y aquél sayón inhumano
que al dulce Jesús seguía
con el látigo en la mano,
¡qué feroz cara tenía!
¡qué corazón tan villano!

¡La escena a un tigre ablandara!
Iba a caer el Cordero,
y aquel negro monstruo fiero
iba a cruzarle la cara
con un látigo de acero...

Mas un travieso aldeano,
una precoz criatura
de corazón noble y sano
y alma tan grande y tan pura
como el cielo castellano,

rapazuelo generoso
que al mirarla, silencioso,
sintió la trágica escena,
que le dejó el alma llena
de hondo rencor doloroso,

se sublimó de repente,
se separó de la gente,
cogió un guijarro redondo,
miróle al sayón de frente
con ojos de odio muy hondo,

paróse ante la escultura,
apretó la dentadura,
aseguróse en los pies,
midió con tino la altura,
tendió el brazo de través,

zumbó el proyectil terrible,
sonó un golpe indefinible,
y del infame sayón
cayó botando la horrible
cabezota de cartón.

Los fieles, alborotados
por el terrible suceso,
cercaron al niño airados,
preguntándole admirados:
-¿Por qué, por qué has hecho eso?...

Y él contestaba, agresivo,
con voz de aquellas que llegan
de un alma justa a lo vivo:
-«¡Porque sí; porque le pegan
sin hacer ningún motivo!»

sábado, 31 de enero de 2026

Quién me lo iba a decir

 

Quien me lo iba a decir, poemario

PRÓLOGO DE MARCELINA REGALADO PARA MI POEMARIO "QUIÉN ME LO IBA A DECIR"


Seguramente, éste es el mayor acto de osadía que yo me haya permitido perpetrar: colarme entre las páginas de este libro nada menos que para presentar la voz poética de mi querida Profesora Úcar.

El cariño tiene estas cosas: por su parte, la generosidad de invitarme a hacerlo y, por la mía, no saber negarme aún siendo consciente de que un libro suyo merece el prólogo de alguien a su altura.

Y es que,

La amistad son corcheas

que saltan juntas

dice Pilar en “La raíz”, uno de los poemas de este libro.

Fue hace ya algunos años... La joven Profesora Úcar tenía entonces la valentía de ponerse en un aula frente a veinte o veinticinco abuelescentes a los que una tarde a la semana transmitía su entusiasmo por la literatura. ¡Y vaya si lo conseguía! Y no sólo eso, sino que se hizo merecedora de la simpatía y del afecto de todo su provecto alumnado.

Para mí concretamente, pasado no demasiado tiempo, dejó de ser la Profesora Úcar para ser Pilar: mi amiga Pilar. Aún me pregunto cómo pudo ocurrir: ella, una mente brillante, una personalidad atractiva y arrolladora, congeniando con una simple (aunque devota, eso sí) aficionada a los temas en los que de forma tan atractiva ella nos instruía.

Tampoco puedo olvidar que fueron su sugerencia y su insistencia las que me impulsaron a participar en aquel certamen literario de la Universidad, que me proporcionó el feliz momento de conseguir algunos de sus premios. Su confianza en mis posibilidades obró el milagro de mi propia fe en ello.

Y todo ello nos trae hasta aquí. Hasta esta osadía que comentaba al principio.

Después de un paréntesis en nuestra comunicación habitual, al reencontrarnos me sorprendió muy gratamente descubrir en ella una nueva faceta: la poética, y verla plasmada ya en algunas publicaciones que leí con sumo placer.

Esta introducción, pues, no tiene más autoridad que la que me otorga mi afición a “devorar” poesía y mi profundo respeto y cariño por la autora.

Y con el firme aunque difícil propósito de dejar a un lado el sentimiento, que podría inclinar la balanza hacia la apreciación subjetiva, no puedo sino evidenciar cómo entre los versos de Pilar halla su hogar y se cobija la palabra exacta, esa para la que no cabe sinónimo alguno porque, como ella misma nos recuerda a menudo: “la sinonimia absoluta no existe”.

Sí, en la poesía de Pilar la palabra es exacta. Y a veces corta como navaja y otras acaricia como rayo de sol en invierno. Nunca es ociosa, ni mero ornamento poético aunque, desde luego, es todo un goce estético advertir su dominio, su maestría y la naturalidad con que utiliza cualquier figura retórica.

Lo admitido y lo prohibido, el tedio y la ilusión, lo sereno y lo exaltado, la dureza y la suavidad y hasta la rigidez y la ternura, son contrapuestos habituales en la poesía de Pilar. Como lo es esa mixtura entre vulnerabilidad e íntimo desgarro que de tan hermosa forma su poesía nos confiesa.

El banco me conoce.

Sabe de mi tristeza,

conoce mi nostalgia.

Pronto pasará.

Como todo.

                Si bien…

 

Algún día

más allá del último aliento,

quizá,

tropezaremos con algo nuevo.

 

Y puede, también, manifestar una dureza implacable ¿coraza protectora quizá? Lean, si no, su poema “Confesión” y ese verso final, inapelable, sin paliativos.

En fin, la indiferencia no cabe en el lector, una vez ha sido atrapado por la emoción de su verso, por la pureza de su forma, por la intensidad de cuanto nos comunica. Y para entonces, sin otra opción, ya no puede sino dejarse llevar por la avidez lectora.

En “Quién me lo iba a decir” hallará el lector la belleza del íntimo lenguaje, ese que no se aprende y que en Pilar es innato y consustancial y fecundo. Sólo el verdadero poeta es capaz de convertir su poema en espejo en el que el lector se reconoce. Y cuando esa hermosa simbiosis se produce, el YO poético, que camina hacia el TU, culmina en el alborozo de un NOSOTROS.

Escribe, Doctora Úcar, para gozo de todos. 

sábado, 13 de diciembre de 2025

Thamar y Amnon

Portada del primer Romancero Gitano de Lorca

Basado en el texto del Antiguo Testamento (2-Samuel/13), y en romance tradicional muy difundido, Federico García Lorca cierra su “Romancero Gitano” con este romance “gitano-bíblico”.
Nadie sino él podría conjugar ambas connotaciones en un solo poema. Nadie sino él podría reflejar a la vez lo popular y lo culto -y la fatalidad que recorre todo su romancero- de esta forma cargada de simbolismos en que el poema avanza, volviéndose más y más insoportable cada vez. Deseo, violencia, destrucción.


Thamar y Amnon (fragmentos)

(…)Thamar estaba cantando
desnuda por la terraza.
Alrededor de sus pies,
cinco palomas heladas.
Amnón, delgado y concreto,
en la torre la miraba,
llenas las ingles de espuma
y oscilaciones la barba.
Su desnudo iluminado
se tendía en la terraza,
con un rumor entre dientes
de flecha recién clavada.
Amnón estaba mirando
la luna redonda y baja,
y vio en la luna los pechos
durísimos de su hermana(…)

(…)Thamar, bórrame los ojos
con tu fija madrugada.
Mis hilos de sangre tejen
volantes sobre tu falda.
Déjame tranquila, hermano.
Son tus besos en mi espalda
avispas y vientecillos
en doble enjambre de flautas(…)

(…)Ya la coge del cabello,
ya la camisa le rasga.
Corales tibios dibujan
arroyos en rubio mapa.

¡Oh, qué gritos se sentían
por encima de las casas!
Qué espesura de puñales
y túnicas desgarradas.
Por las escaleras tristes
esclavos suben y bajan.
Émbolos y muslos juegan
bajo las nubes paradas.
Alrededor de Thamar
gritan vírgenes gitanas
y otras recogen las gotas
de su flor martirizada.
Paños blancos enrojecen
en las alcobas cerradas.
Rumores de tibia aurora
pámpanos y peces cambian.

Violador enfurecido,
Amnón huye con su jaca.
Negros le dirigen flechas
en los muros y atalayas.
Y cuando los cuatro cascos
eran cuatro resonancias,
David con unas tijeras cortó
las cuerdas del arpa.

(Lee AQUÍ el poema completo)

martes, 18 de noviembre de 2025

Laberinto endecasílabo

 - M. Regalado


Lsberinto endecasílabo de Sor Juana Inés de la Cruz

Mi gusto por la poesía y por jugar con las palabras, hace que este "laberinto endecasílabo" de Sor Juana Inés de la Cruz me produzca verdadera admiración y verdadera envidia. 

Al margen de análisis sintácticos o consideraciones de teoría literaria -para los que no poseo formación- desde mi ignorancia del tema se me antoja toda una obra de arte y de ingenio.

Tres poemas en uno. O tres versiones en un solo poema. O quizá más, más de tres si el lector se lo propone,

Laberinto endecasílabo

para dar los años la excelentísima señora condesa de Galve al excelentísimo señor conde, su esposo. (Léese tres veces, empezando la lección desde el principio o desde cualesquiera de las dos órdenes de rayas.)


Amante, —caro—, dulce esposo mío,

festivo y —pronto— tus felices años

alegre —canta— sólo mi cariño,

dichoso —porque— puede celebrarlos.

Ofrendas —finas— a tu obsequio sean

amantes —señas— de fino holocausto,

al pecho —rica— mi corazón, joya,

al cuello —dulces— cadenas mis brazos.

Te enlacen —firmes,— pues mi amor no ignora,

ufano —siempre,— que son a tu agrado

voluntad —y ojos— las mejores joyas,

aceptas —solas,— las de mis halagos.

No altivas —sirvan,— no, en demostraciones

de ilustres —fiestas,— de altos aparatos,

lucidas —danzas,— célebres festines,

costosas —galas— de regios saraos.

Las cortas —muestras de— el cariño acepta,

víctimas —puras de— el afecto casto

de mi amor, —puesto— que te ofrezco, esposa

dichosa, —la que,— dueño, te consagro.

Y suple, —porque— si mi obsequio humilde

para ti, —visto,— pareciere acaso,

pido que, —cuerdo,— no aprecies la ofrenda

escasa y —corta,— sino mi cuidado.

Ansioso —quiere— con mi propia vida

fino mi —amor— acrecentar tus años

felices, —y yo— quiero; pero es una,

unida, —sola,— la que anima a entrambos.

Eterno —vive:— vive, y yo en ti viva

eterna, —para que— identificados,

parados —calmen— el amor y el tiempo

suspensos —de que— nos miren milagros.

-Juana Inés Ramírez de Asbaje-

jueves, 16 de octubre de 2025

Libros con efectos secundarios

 (Por M. Regalado)
Presentación de Otro Siglo de Oro


Hay libros que producen “efectos secundarios” incluso antes de leerlos. Desde su misma presentación en sociedad.

Hoy mismo hace un año, en el Ateneo de Madrid, se presentaba uno de ellos: “Otro Siglo de Oro” de Pilar Úcar.

La descripción de su contraportada hacía prácticamente imposible resistirse a su adquisición y a su lectura. Y a fe que no defrauda. O quizá sí, porque al lector se le antojan cortas sus 90 páginas preñadas de una atractiva, culta e ingeniosa literatura:

   

 ¿Podríamos imaginar al conocido Lazarillo recorriendo las orillas del Tormes transformado en Lazarilla? Seguro que la joven no habría aguantado los palos y el hambre que sufrió el pícaro y les habría hecho la peineta a más de uno de esos amos fantoches, hipócritas y machistas.

¿Y si Quevedo (don Francisco) hubiera invitado a don Luis (de Góngora) a fundar juntos, una asociación poética sin ánimo de lucro? Habrían celebrado el éxito, saliendo de copas por los garitos del Madrid de los Austrias, hasta altas horas de la noche y habrían acabado de botellón en Moncloa.

 

La presentación un éxito, público atento, estupendo coloquio final y preguntas a las que la autora fue respondiendo con esa brillante mezcla de inteligencia y humor que sólo Pilar maneja con tanta naturalidad.

Lo admito, yo estaba además con los “efectos secundarios” de la presentación: el inesperado capítulo extra librum del reencuentro con la autora después de tantos años. Y la mutua decisión de que esos lapsos en vacío no volverían a repetirse.

Sí, para mí es un libro especial. Hoy cumple un año.

Mesa con Pilar y resto de intervinientes


miércoles, 8 de octubre de 2025

Mariana Enriquez…

                             estoy muy despistada o quizá no tanto

 


Mariana Enriquez

Para empezar, no (se) acentúa su apellido… aunque lo mismo  la pronunciación no es llana sino aguda: Enriquéz. No termino de verlo, pero no me voy a meter en la identidad de esta escritora que lo mismo redacta sobre casquería literaria: deformaciones humanas, mioma injertado en silicona cerca de la columna de una paciente, que de vestidos criminales cuya dueña abandonó maltratada y toda fémina que se los prueba padece el sufrimiento infligido por su marido; miseria marginal y fantasía rocambolesca, pobres criminales, santos y santeras… too much.

A mí me suena todo este contenido a escritores juveniles dados a la hipérbole, a lo truculento, a lo extremo muy en la línea de los 90. Un déjà vu que no me termina de convencer. Cuentos y más cuentos superlativos que me dejan indiferente.

Pero ya sabemos, que para gustos, los colores y libros hay muchos para todo el público lector.

jueves, 21 de agosto de 2025

Que doscientos cincuenta años no son nada…

Imagen generada con IA

Se cumple la efeméride del nacimiento de Jane Austen. En diciembre, de este año hará 250. La novelista británica que vivió en la época georgiana es motivo de múltiples homenajes en periódicos, exposiciones, reediciones y traducciones.

Todo vale: ser mujer, escribir entre hombres, ídolo de feministas, enhebrar temáticas costumbristas sazonadas con cierta dosis de humor (a la inglesa, diría yo) …

Titulares, congresos, artículos literarios y divulgativos, ponencias y jornadas, itinerarios turísticos, visitas y mucho más.

Encuentro entre la literatura articularia a alguna escritora, osada, parece ser, que asegura no haber acabado nunca ningún libro de Jane. Me atrevo a más: nunca he leído ni una letra de Austen. Y duermo muy tranquila. No siento ni filia ni fobia por ella, por supuesto.

Mi exalumna y, ahora, amiga, María Ramos Salgado, quizá se sorprenda al leer estas líneas: es una gran traductora, y así lo demuestra en La abadía de Northanger, libro que adorna estética e intelectualmente mi despacho universitario.

Imagen generada con IA
Quizá me anime en algún momento a leer a Jane Austen; hoy por hoy no entra entre mis preferencias; sí la he visto filmada en muchas películas y versiones y cuentan con mi agrado, pero hasta ahí.

Me dicen que compone todo un cuadro costumbrista de la época, de la suya, claro, que constituye modelo de mujer y profesional en un ambiente hostil y adverso para el triunfo de una fémina talentosa, que describe, critica, informa, emociona y conmueve…

He leído que va de cursi y de innovadora, de pacata y lenguaraz, de contenida y provocadora: un amplio espectro de extremos sospechosos de gustos personales: cada uno opina según le va en la feria.

Vaya este breve recordatorio para acercarnos, acercarme, a la producción de Jane Austen.

No prometo nada.