martes, 5 de mayo de 2026

Pequeños azules

 

Pequeños azules. De Jimena Bravo.

Nuestra joven pintora invitada siempre en este espacio, Jimena Bravo, lo ha vuelto a hacer. Después de cautivarnos con su "Danza Koi", hoy vuelve a deleitarnos con una nueva obra: "Pequeños azules". Se trata de una pintura luminosa, fresca y muy atractiva.

En esta ocasión, Jimena toma algo tan aparentemente sencillo como  unos arándanos y consigue que llamen vivamente nuestra atención. No es sólo "pintar fruta": hay cuidado en cómo están colocados, en el papel que los envuelve y en los pequeños detalles como las hojas. Todo ello hace que la imagen se sienta cálida, natural y muy agradable de mirar.

Los azules destacan y están muy bien resueltos, sin que todo se vea igual. De hecho, hay algo que no es tan fácil como parece: conseguir que cada arándano se diferencie sin que todo acabe siendo una mancha azul. Jimena ha dado a cada pieza su espacio con pequeños cambios de tono, luces y sombras que hacen que cada uno de ellos tenga su relieve y se diferencie de sus contiguos. La intensidad de los azules, en contraste con el fondo claro, hacen que la mirada vaya directamente a la fruta.

Hay frescura, ganas y una forma muy natural de hacer las cosas.

Enhorabuena a la autora por este nuevo trabajo y gracias por compartirlo.

domingo, 12 de abril de 2026

Los poetas y abril

 (M. Regalado)

Glicinias en abril
Imagen: Glicinias - Parque Santander - Archivo personal

Abril tiene algo que desarma, a mí me lo parece. 

No llega de golpe, va llegando poco a poco: va despacito vistiendo al árbol de verde, va cambiando la luz,  va suavizando el aire… y, casi sin darte cuenta, cambia y suaviza también el ánimo. 

Quizá por eso ha fascinado tanto a los poetas: porque no es solo un mes más, es toda una sensación.

Todo florece, todo se abre. Como escribe Antonio Machado:  “Abril florecía frente a mi ventana…”. O como lo hacía Juan Ramón Jiménez en ese su tono sereno:  “¡Qué paz, abril!”.

Luz, calma, comienzo…

Pero no siempre es así. Hay también un abril incómodo, incluso inquietante. Como lo siente  T. S. Eliot:

“Abril es el mes más cruel: engendra
lilas de la tierra muerta, mezcla
recuerdos y anhelos, despierta
inertes raíces con lluvias primaverales.…”.

Parece decirnos que renacer no siempre consuela, sino que a veces despierta lo que estaba dormido. Y entonces, Abril,  no es solo belleza, también es memoria. Amarga. Memoria amarga.

Abril
Imagen:  Jardín vertical - Parque Santander - Archivo personal

Entre esos extremos se mueve el sentir de los poetas sobre abril. Puede ser el aire tibio y vivo que describe Federico García Lorca:

 

“Salen los niños alegres
de la escuela,
poniendo en el aire tibio
del abril canciones tiernas.”

 

 o puede ser una emoción difícil de nombrar. Quizá por eso abril vuelve una y otra vez a los poetas y a sus poemas: porque este mes no se explica del todo, más bien se siente. Y una sensación así siempre acaba buscando palabras.