En esta ocasión, Jimena toma algo tan aparentemente sencillo como unos arándanos y consigue que llamen vivamente nuestra atención. No es sólo "pintar fruta": hay cuidado en cómo están colocados, en el papel que los envuelve y en los pequeños detalles como las hojas. Todo ello hace que la imagen se sienta cálida, natural y muy agradable de mirar.
Los azules destacan y están muy bien resueltos, sin que todo se vea igual. De hecho, hay algo que no es tan fácil como parece: conseguir que cada arándano se diferencie sin que todo acabe siendo una mancha azul. Jimena ha dado a cada pieza su espacio con pequeños cambios de tono, luces y sombras que hacen que cada uno de ellos tenga su relieve y se diferencie de sus contiguos. La intensidad de los azules, en contraste con el fondo claro, hacen que la mirada vaya directamente a la fruta.
Hay frescura, ganas y una forma muy natural de hacer las cosas.
Enhorabuena a la autora por este nuevo trabajo y gracias por compartirlo.




