viernes, 24 de julio de 2026

También esto pasará

                                     … ¿por qué no recuerdo que lo leí?

Libro También esto pasará

Encuentro un artículo en un periódico nacional que habla de un nuevo libro de la escritora Milena Busquets (sí, la hija de la Tusquets). Mucho apellido catalán, mucho pedigrí burgués. La propia autora de También esto pasará se define como pija repija y a mí me gusta ella y su calificativo.

Mi librera de cabecera me recuerda que fue el primer libro que me recomendó y que a partir de ese momento comenzamos una amistad intensa y fluida que se prolonga en el tiempo.

Le pido a Lorena, pues, que me reserve cuatro títulos de la catalana: me voy a hacer un monográfico de Milena este verano. Me parece frívola, buena redactora, caótica, cercana a mis intereses, estética, me gusta su imagen y me gusta lo que he leído de ella.

Pero cuando me insistieron en que También esto pasará lo teníamos en casa, que yo lo había comprado, que yo lo había leído, sentí un vacío mental: ni lo encontré en nuestra biblioteca, ni tenía noción de qué iba el libro. Así que leí síntesis, sinopsis y resúmenes. Un leve gesto de que algo me sonaba… ni por esas.

 Apareció el libro y lo devoré en dos horas (o quizá en menos) y conforme lo leía iba sintiendo la sensación: déjà vu. Pero solo levemente. Conforme iba pasando las páginas encontré que algunas frases, párrafos, incluso páginas enteras estaban emborronadas con lápiz, subrayadas o con exclamaciones. Seguía pensando: ¿por qué habría señalado yo esto? A veces me reconocía en esos manchurrones, e intenté recuperar en qué momento lo debí leer y por qué habría señalado lo que señalé; de vez en cuando me venía la luz y la situación de su lectura. 

Hoy también volvería a marcar esas zonas del libro, incluso otras distintas, clara muestra de que yo no soy la misma que lo leyó en aquel entonces. Es una obviedad lo que acabo de expresar, pero me da para reflexionar en la relectura de un libro. 

Hay quien relee con avidez los Episodios Nacionales de Galdós o À la recherche du temps perdu. Yo soy incapaz, pero con Milena Busquets, lo he hecho y me ha encantado. Me demuestra que es una escritora interesante para mí, por eso me sumerjo en breve y sin anestesia en varios libros de ella de los que iré informando.

Por cierto, También esto pasará, recomendable: ameno, superficial y profundo, veraniego, personal, curioso.

lunes, 20 de julio de 2026

Sobre la losa, de Fred Vargas

 

Sobre la losaq, libro de Fred Vargas

Una novela fascinante de la siempre inigualable Fred Vargas, la mejor en su género, sin duda. 

Novela negra, de suspense, de crímenes,  de intriga, intelectual, emocional e inteligente. Argumentos que sorprenden al más avezado lector: sospechas, nubes y burbujas, ideas latentes, palabras que resisten, pensamientos rumiativos, ideas que muerden… todo eso y mucho más, ronda en torno al personaje indiscutible de la autora: el comisario Adamsberg que pasea y pasea, escucha y se detiene, se tumba encima de un dolmen milenario. Et voilà, caso resuelto en la zona de Rennes. Como siempre, el equipo que acompaña al protagonista, no es coral, sino fundamental, sobre todo, Violette Retancourt, la teniente icónica, que merece una importante mención.

Este libro supone también un recorrido histórico, a modo de guía para el visitante que desea conocer localidades de Bretaña, sus monumentos, leyendas, gastronomía y el temperamento de sus gentes.

Es empezar y no parar. 429 páginas. Original. Buena lectura, muy buena diría yo. Muy recomendable. Desde hace décadas, no defrauda. Y no es estacional. Sus libros se leen en cualquier tiempo y a casi cualquier edad.

miércoles, 15 de julio de 2026

Preanuncio Cuatro secretos y una lata

 

Cuatro secretos y una lata

Tras la cálida acogida de Relaverso, Cartografía del ánimo, (2022) Karin Pinter y Pilar Úcar vuelven a colaborar, esta vez escribiendo juntas Cuatro secretos y una lata (Ediciones Algorfa), un libro de relatos en el que las dos voces narrativas, distintas y complementarias, se unen para invitarnos a descubrir la emoción, el humor y los pequeños giros que pueden esconderse en la vida cotidiana.

Si Relaverso fue gestado desde la palabra y el diseño donde lengua e imagen se hibridan en una composición pacífica e ilusionante, en el nuevo título, un objeto cualquiera, una conversación, un recuerdo… pueden convertirse en el punto de partida de historias que conmueven, sorprenden o arrancan una sonrisa. Las autoras, de nuevo, expresan su pasión por el idioma y el dibujo y animan al lector y al observador a disfrutar de reflexiones, figuras, sugerencias...

Porque todos guardamos secretos. Y, a veces, basta una simple lata para que comiencen a salir a la luz.

El lanzamiento en librerías será el próximo 5 de septiembre, pero quienes visiten la Feria del Libro de Marbella (del 17 de julio al 16 de agosto de 2026) tendrán la oportunidad de adelantarse a descubrir este segundo proyecto literario de Karin y Pilar.

¿Te atreves a abrir la puerta?

lunes, 13 de julio de 2026

Sábado por la tarde en la ópera: Il trovatore

Il trovatore en el Teatro Real

En alguna ocasión ya he confesado que a mí de la ópera me gusta el postureo: copa va, copa viene, saluditos en algún salón alfombrado, sonrisa a ciertos conocidos del mundo celebrity y poco más.

Pero ocurre que voy mucho al Teatro Real y de tanto acudir con buenas y malas entradas, algo se le queda a una, bueno, y que no soy tan neófita de la cosa, como para no entender qué está bien y qué es un dislate.

El sábado 4 de junio, Il trovatore. Magistral. Sin paliativos. Me ardían las manos de aplaudir y aunque al principio casi cierro los ojos para sestear, no llegué a hacerlo porque irrumpió la mezzosoprano Teresa Romano que me hizo recordar la dificultad de “alumbrar” esa tesitura vocal con tanto tino como el que demostró la artista.

Brilló en todos sus momentos, interpretando a Azucena, -la auténtica protagonista- brilló y, por supuesto, irradió brillo al resto del elenco: tenor, barítono, y a Saioa Hernández, soprano en el papel de Leonora.

Brava una y brava la otra. Me quedo con la dulzura envolvente y amaderada de la primera, con los agudos y los graves sin fisuras de la hija vengadora que cumple el designio de su madre. El público quería más. El coro, monumental. El espectáculo me atrapó, me quedé enganchada en el escenario. Suspendida de una escenografía escueta, esencial y adecuada. Luces, orquesta, sonido y al final… Una tarde brillante (el orgullo con todo su orgullo lucía cerca) para un sábado inolvidable en el Real.


jueves, 9 de julio de 2026

Presentación "Escritas en Luz"

 

Presentación Escritas en Luz















Hace unos días, en la capilla de Icade (Alberto Aguilera, 23) tuvo lugar la presentación del libro Escritas en luz. Espiritualidad en blanco y negro de Bert Daelemans (aquí mi reseña)

Nos reunimos unas 100 personas a las 20.00 de la tarde en una velada muy inspiradora. 

Se instaló una pantalla y al lado del altar lucía un piano de cola.

Fui la encargada de dar la bienvenida y transmitir las primeras impresiones junto con el editor. El libro consta de tres partes "Miradas, Moradas, Muros" y se proyectó una diapositiva inicial con fotos de Dorothea Lange, de Salgado y de Wiedenhöfer que sugerían esos conceptos. 

 Bert comenzó el diálogo conmigo acerca de las miradas, de los ojos con que miramos y admiramos fotografías llenas de encanto, introspección, realidad, magia y trascendencia. 

 Cada uno de nosotros aportamos nuestra visión: Bert muy espiritual, yo más realista. Humanas ambas. 

 Se sucedieron las fotos de Lange, de Elliot Erwitt y profundizamos en la mirada materna, en la noche y en las sombras, en la protección con la lectura de algunos pasajes que acompañan a las imágenes seleccionadas por el autor. Nuestra primera conversación culminó con el Notturno de Respighi interpretado al piano por Bert. 

 Nueva proyección de fotos gracias al foco de Helen Levitt que plasma la fuerza de unas niñas jugando con pompas de jabón. Silencio profundo y momentos de reflexión. La meditación del público mientras contempla más fotos conduce al Nocturne de Field. El piano del autor nos transporta a la mirada de Levitt y de Jahan, o de Katy Gómez Catalina. 

 Más artistas en blanco y negro: Doisneau, Strömholm, y la imagen de la escalera en espiral con los niños del fotógrafo Franck y la sugerente Fan Ho: sombras y luces de mujeres en Japón. Ante la realidad de sus autores, a mí me traen a la mente lecciones de literatura: Buero Vallejo con su famosa Historia de una escalera o Bernarda Alba de Lorca. El Nocturne de Falla nos despierta de ensoñaciones. Bert al piano. 

 Aplausos y seguimos dialogando con el Amazonas de Salgado o la escalinata en Roma de Herbert List y la plaza con niños de Seymour. La foto de la portada del libro, firmada por Larry Towell sirve de preámbulo para el Nocturne de Chopin.

La última parte dedicada a los muros la inauguran Wiedenhofer y Stuart: a sus tanques de Tiananmen le siguen las manos de Constantine. Vamos terminando: Cartier-Bresson y Werner Bischof; árboles y monjes, paisaje delicioso en calma placentera de Bischof que culmina con El abeto de Sibelius. 

Más aplausos. Gratitud pública. Saludos y felicitaciones. 

 Un libro, unas imágenes. Palabras y sentimientos. Arte y Transcendencia. 

 Vamos a celebrar el éxito, el diálogo

Y por cierto, aprovecho este evento cultural para brindar por la recién inaugurada cátedra  "Arte y Trascendencia" entre Comillas y Deusto. Su director, Bert Daelemans, nos invita a conocerla AQUÍ.

domingo, 5 de julio de 2026

Ewa Juszkiewicz en el Thyssen

                                 ¿dónde están los rostros?


Exposición Thyssen

Me atrae el cartel, que anuncia la exposición de esta pintora polaca, titulado Gloriosa. 
Luce una flor colorida, turgente, explosiva. Me recuerda a Georgia O’Keeffe, pero va a ser que no. La imaginación es muy traicionera. 

Subimos a la primera planta y lo primero que vemos son cuadros con mucho color, con figuras femeninas cuyas cabezas están cubiertas de ropajes, telas suntuosas, peinados imposibles. Ni rastro de facciones, ni asomo de gestos faciales. Nada. Cabezas escultóricas encima de cuerpos más o menos naturales. Alarde de fulares, velos tupidos, algunos coronados por un incipiente tallo de flor que emerge entre tantos pliegues. Quien me acompaña, no lo duda: “parece hecho con inteligencia artificial”.

A mí los lienzos me decepcionan, no me dicen mucho y en todo caso, encuentro lo consabido: no es muy original tapar cabezas a modelos bien en pintura o en la pasarela. Ya lo hizo David Delfín en Cibeles en 2002 con capuchas que simulaban burkas, según afirmó.

En el caso de la artista que nos ocupa, me cuesta rellenar de literatura unas pinturas exentas de interés, ni de proyección; al final, he realizado un experimento: en tres fotos que añado a esta reseña, aparezco con un fular sobre los hombros, quitándomelo en pleno movimiento y…voilá, queda sujeto en mi mano. Salgo pensando cómo habría sido la tercera foto con mi chal enrollado en la cabeza: un despropósito.

Trío de fotos

Exposición prescindible. Quizá con los años, la autora, milenial, evolucione o no, hacia algo distinto. Aunque soy consciente de que “para gustos, los colores”.

jueves, 2 de julio de 2026

El fútbol y los "unga unga" (y IV)

        La afición futbolera: “unga unga” a cascoporro


El futbol y la afición

Y como traca final de esta serie dedicada a los “unga unga” en el fútbol: en la última entrega va por la afición. 

No hablaré de “júligans” ni de “tifosi”; recuerdo que hace muchos años, estaba yo en el estadio de Mestalla y escuché: “Hola fondo norte, hola fondo sur” coreado a pleno pulmón de un lado a otro del campo. Saludos que se brindaban de punta a punta la afición del Valencia.

Observé que conforme avanzaba el partido, si les hubieran dejado a todos ellos, porque ganas no les faltaban, habrían saltado a la hierba a darle una buena somanta de palos al árbitro (otra realidad futbolera digna de mención y no sé si de piedad, porque arbitrarios haylos, parece ser…). No bajaron a zurrarle, pero sí le propinaron una sarta de piropos dignas del diccionario del dislate.

Enfurecidos, puro en mano, bocina en mano, pañuelos al viento, pataleo en las gradas, cabreo mayúsculo, tacos y más tacos, ensartados como una ristra de ajos, poca variedad, en el léxico insultante, a mucha madre mentaron, a mucho hijo también… todo muy familiar, y mucho aparato genital con el que se les llenaba la boca, aspaventando y vocingleros, tronaban en un totum revolutum sonidos simiescos, aguardentosos y cazalleros.

Cohetes, petardos… Fin del partido. A casa, poco había que celebrar… hasta el siguiente encuentro.

Aquí termino con los “unga unga” en el fútbol… de momento.


lunes, 29 de junio de 2026

El fútbol y los "unga unga" (III)

De clubes, federaciones y publicidad: más “unga ungas”: Todo por la pasta



Fácil sería empezar esta tercera entrega de mi serie dedicada a los “unga unga” en el fútbol recordando aquel 20 de agosto de 2023. 

Rubiales fue un gorila como siempre lo había sido, -¿o nos creemos que fue un impulso, en modo desodorante de los años 60?- Y actuó igual que quienes lo rodeaban: lo aplaudieron, le dieron palmaditas en el avión de vuelta, y canturrearon el triunfo todo el coro de señoros que lo auparon. Las federaciones futboleras son un gallinero, de gallos, quiero decir, y el que cacaree más alto y desentonado, capón en la cresta. Todo por la pasta, la fama, la foto, el poder y porque aquí se hace lo que me sale de los “güevos”, que también se los tocan y colocan a placer.

Es el mundo de la jerarquía institucional: desde el club que ansía líneas, columnas y portada en los medios; ahí se disputan el estar y el aparentar empresarios de tres al cuarto, politicastros, constructores, actores con ínfulas de deportistas frustrados… insisto, todo vale por la pasta. Da igual que sea un club local, de los que juegan el sábado en un espacio cedido por el colegio municipal de turno o el domingo en un patatal; triunfar para estar más cerca del poder económico de los federados; la de reuniones a puerta cerrada o en terrazas hoteleras o en piscinas de urbanización selecta que se han celebrado entre los gerifaltes para poner a favorecedores de la cosa y quitar a elementos molestos. 

Hay que cuidar la imagen nacional y foránea y establecer redes y vínculos con la extranjería potentada: inventar un relato, crear eslóganes, diseñar campañas de publicidad que traspasen nuestras fronteras y que atraigan a los peces gordos de países de cuento. Y si por el camino, nos llevamos algo, mira tú, ¡qué bien! 

Todo este elenco de protagonistas se caracteriza por su cortedad lingüística, entre “amiguetes” (y pillastres) anda el juego: a ellos les gusta más lo gutural, gestos y señas, guiños de compinches. Imbuidos de atavío más o menos cuidado (traje, corbata) cuando se desencuadernan son auténticos patanes, burdos y soeces, vamos, como en la intimidad: para qué disimular. 

En definitiva, chorizos “unga unga” con caspa. Y todo… pa la bulsaca.

viernes, 26 de junio de 2026

El fútbol y los "unga unga" (II)

                                        De periodistas y entrenadores


Forman un tándem curioso de “unga ungas”, tan atractivo como repulsivo.

Periodistas deportivos

Los primeros por lechuginos y petimetres, los segundos por bocachanclas; perdón que hay algún preparador filósofo, -poco mérito ser originario de la Pampa, vienen de serie con logorrea seudotrascendental- y alguno se ha hecho polígloto, aunque chapurree el alemán y el inglés con acento catalán; el resto, tienen la boca más grande que un buzón de correos, de los de antes. Necesitan tal cavidad para masticar los perdigones que lanzan los reporteros intentando -y en la mayoría de veces, lográndolo- sacarles de sus casillas, y provocar el merdel que suponen las ruedas de prensa en las que unos y otros compiten en insensateces propias de una supuesta ciencia no avalada por título alguno: ni universitario ni deportivo. Son los Pimpinela del después de un partido. 

Los periodistas, una patulea de tabernarios, groserazos, partidistas, provocones simulan haber llegado de una reunión nocherniega de excesos y vomitan lo que desde sus “empresas mediáticas” y la afición les soplan; hay que calentar los ánimos. Y los entrenadores, que tienen la piel muy fina y entran al trapo, responden como auténticos bravucones. 

Cuando los reporteros retransmiten, o sea, cuentan un partido, son los directores de orquesta, el coro, los aplausos y los pitos, hombres multitask que todo lo saben, critican, adivinan y… meten la pata hasta el hondón  -poco les preocupa que tengan público variado y diverso-: sus narraciones están llenas de estereotipos, frases políticamente incorrectas, patadas literales y metafóricas al diccionario: auténticos histriones protagónicos de un evento en el que la esencia son ellos; o eso creen.

Entrenadores de fútbol

Los entrenadores, ataviados según modo y ocasión, van por la línea limítrofe del campo santiguándose, acordándose de la madre de los árbitros, mentando al santoral, dirigiendo el batiburrillo de sus jugadores, increpando, desgañitándose el gaznate en un ejemplo de exhibición gimnástica. Reverencia al míster.

Por cierto… ¿y las periodistas de fútbol? Rubias, melenas leoninas, gloss y rímel. Deberían sus homólogos masculinos decorarse.

martes, 23 de junio de 2026

El fútbol y los “unga unga” (I)


Fútbol troglodita

En época de mundiales o en las ligas, ya sea de cuarta regional, liguillas de medio pelo, de patio de colegio, o la liga de honor… los unga unga campan a sus anchas en el fútbol: público, hinchada, “juligans”, periodistas de la cosa, entrenadores, jerarquía de clubes y por supuesto, los futbolistas; a estos últimos dedico hoy mis “impopularidades”.

Los futbolistas son esa suerte de seres trogloditas, iletrados, toscos, cavernarios, básicos, pleistocénicos, ágrafos, primitivos, misóginos y machirulos, gallitos, vulgares, zafios… Su encefalograma, plano; sus pulsaciones a flor de piel para vociferar animaladas, corear insensateces, balbucear a trompicones dos sílabas juntas, lanzar escupitajos a la hierba, tocarse a gusto las partes pudendas… Unos destalentados (Y me quedo corta, muy corta).

Los recién ascendidos de segunda a primera, por ejemplo, han abandonado el Seat León, y hasta el Cupra, -qué dos modelos tan canis- con los que mimetizaron en sus primeros pases. Lucen pelo cortado en modo seto o césped según decida el especialista la altura del cerebro, minúsculo, en cualquier caso.

Futbolista troglodita
Me planteo si sabrán cómo funciona un ebook, porque de un libro de papel, ni lo contemplo; no han rozado ni el módulo al que les apuntaron en sus años mozos: asistir a las aulas para desasnarlos no entraba en sus planes, mejor fardar de las conquistas que los rodean. Hoy no va de los abusos, agresiones, tropelías y desmanes que cometen contra las mujeres. Va de tíos cenutrios, rudos como un mandril.

Y da igual que una mire a la selección en su conjunto que a los provincianos venidos a más. Es tocar un balón con el pie y pierden el ídem y la cabeza, tan llena de aire como el cuero que patean.

PD: pienso en los futbolistas gays… que no se les ocurra el más mínimo aspaviento porque la bestia fiera los engulle (para otro día)

lunes, 22 de junio de 2026

Finlandia, de Pascal Rambert…

 

Finlandia, de Pascal Rambert

Sí, el dramaturgo francés que ha firmado libros como Hermanas y La clausura del amor, entre otros muchos títulos que escupe como si fueran chorizos para ser representados en diferentes escenarios internacionales (es una estrategia de ahorro la de crear obritas con dos personajes, seguro).

He acabado harta de estas 50 páginas. A punto de clausurarlo y de tirarlo contra la pared o lanzarlo por la ventana.

Está claro, cuando a uno se le acaban las ganas de seguir escribiendo porque tienen “guasaps” en el móvil o se quiere levantar a la nevera a pillar una cerveza, le queman las líneas que está inventando, perdón, transcribiendo conversaciones escuchadas pegando la oreja, resumiendo artículos sobre experiencias de malos tratos conyugales, recordando historias contadas por amigos… vamos, que el escritor ha entrado en bucle y él mismo se aburre de repetir y alargar una historia de una pareja que se lleva mal o no tan mal. El marido se recorre en coche la distancia de Madrid a Helsinki para cantarle las cuarenta a su mujer, y esta, que no se queda corta, lo larga con cajas destempladas…o no. Porque al final, con la hija de nueve años presente en la habitación del hotel donde se aloja la protagonista, todo queda en el aire.

El autor decidió que no daba más de sí el tema y alargar la goma te puede dar en las narices o al estirar el chicle de lo que podría haber sido un monólogo a dos voces y de 40 líneas, convierte a Finlandia en un fastidio durante el tiempo de su lectura.

jueves, 18 de junio de 2026

Alimento para el espíritu

                                 bálsamo para el cuerpo



Concierto Icade

Ayer, miércoles 17, en la capilla de Icade y dentro del marco de la recién inaugurada Cátedra Arte y Transcendencia entre las universidades de Comillas y Deusto, asistimos a un concierto de música dirigido por el Maestro Ignacio Yepes.

En estos momentos de ansiogénesis académica, en las postrimerías del curso universitario, un público atento y entusiasmado tuvo la oportunidad de escuchar al Ensemble QNK Ópera interpretando Stabat Mater de Luigi Boccherini en su primera versión de 1781.

Las sopranos Alicia Sánchez y Carla Ortega junto con los violines de Ruth Olmedilla y Sarai Pintado, la viola de Alfonso Moreira, el violoncello de Miriam Olmedilla y el contrabajo de Elena Courín, encandilaron al auditorio. Voces e instrumentos al unísono con la dirección de la batuta magistral de alguien tan inteligente y generoso como el Maestro Yepes.

Con él tuve la ocasión de charlar un rato antes de su intervención y coincidimos en la “inutilidad del arte” en el “para qué”… Arte es un poema, un edificio, una pieza musical, una fotografía… ¿sirven de algo? Sin duda. Están para su contemplación, para observar con nuestra mirada, para nutrir el espíritu.

El concierto de ayer nos transportó a recovecos personales, nos inspiró pensamientos humanistas, proyectó esperanza. Fue PAZ. Un lujo, un regalo.