martes, 2 de junio de 2026

La vengadora de las mujeres de Lope de Vega

                                 en el Teatro de la Comedia de Madrid


Teatro La vengadora de las mujeres de Lope de Vega

Mira que prometí cerrar temporada teatral con el despropósito de El escondido y la tapada de Calderón; pues no, no hay manera de clausurar mi visita a este viejo corral de comedias y ahí estoy, un domingo 17 de mayo a las 20.00 ante la puerta de entrada con un público mayoritariamente femenino (pego la oreja entre la multitud y oigo a un varón que le dice a otro: “¿ves? Esto es cosa de mujeres” no sé si con paternalismo, displicencia o desprecio se referían al público o al título de la comedia del Fénix).

Cuando era estudiante de Filología, aprendí que este Monstruo de la naturaleza escribía a diario pliegos y pliegos en una actividad desenfrenada, y que firmaba obras y obras de su puño y letra que hacían gracia, mucha, a sus coetáneos.

Siempre sospeché que ni escribía tanto, ni firmaba tanto… el día tiene 24 horas y a él se le iban volando entre pendencias, destierros, abandono del lecho conyugal, arrepentimiento conventual y batallas militares… esta obra de sesgo feminista, dice el programa y la crítica, ni es feminista ni nada que se le parezca. ¿Lope de Vega feminista? Para partirse de risa.

¿Empoderamiento de la mujer? No se lo cree ni Laura, la protagonista, una petarda muy pesada y aburrida, cuya actriz lee mal el texto y lo interpreta peor, ni las dos sirvientas de ringorrango, ni el secretario (un Secun de la Rosa en su línea de gran actor) ni el público, que se troncha, y yo no.

Me parece una chabacanada la puesta en escena, el parchís viviente que lucen con el vestuario paupérrimo los actores, la mariposa del final que parece hecha con retales de parvulario para el día de la madre, o del padre, que no vamos a hacer distingos.

La acústica mejorable, los movimientos en el escenario, torpes, los gags al compás de la música, de una simplicidad ramplona…

Y a pesar de todos esos peros, el teatro hasta la bandera, la gente se lo pasó muy bien y yo me fui, agotada y decepcionada.

¿Será por mi edad? ¿Porque ya he visto mucho teatro?

No es un gran descubrimiento esta obra de Lope, que lo mismo la escribió alguien de su escuela, un “negro” anónimo, al que pagaba o no.

Quien no vaya a verla, no se va a perder nada. Mejor una serie de televisión, una cerveza 0.0 en la terraza o un libro a la sombra, por los calores que se nos vienen ya, como cada mes de mayo, por cierto.

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