jueves, 21 de mayo de 2026

Los libros son tímidos

                    deliciosa timidez la de éste de Giulia Alberico

Los libros son tímidos, de Giulia Alberico
(M. Regalado)

Un librito emotivo, breve y amable. Y deja un buen sabor de boca.

De una sentada en una tarde, me he leído “Los libros son tímidos”, título de apenas cien páginas en el que su autora, la escritora italiana Giulia Alberico, relata su relación casi íntima con la lectura y con los libros incluso desde antes de conocer las letras y de saber leer. 

Tan sólo unas pocas páginas repletas de su intimidad con la lectura que, seguramente, no interesarán a cualquier lector pero, seguramente también, sí a aquellos que alguna vez han sentido que los libros y el acto de leer no eran sólo un objeto más o una mera actividad más. Creo que estos últimos, establecerán una especie de complicidad con la protagonista.

Nunca los he prestado, me gustaba poseerlos. Los libros son tímidos, pensaba, quieren estar solo con quien los ha elegido, no les gustan las manos extrañas" 
Y convoca los recuerdos de sus lecturas de infancia y juventud, de los títulos que ella “eligió”, del efecto emocional y físico que los libros le provocaban. Y también de aquellos que más huella le dejaron. 

"Antes de que los signos se volviesen para mí descifrables, eran sonidos, y eran los mayores quienes poseían la capacidad de traducir los signos en palabras y con las palabras construir un cuento… De modo que leía escuchando. Y oliendo."

Quienes disfrutaron con 84, Charing Cross Road (tengo debilidad por los libros que hablan de libros, lo admito; supongo que hay vicios peores), probablemente encontrarán aquí una sensibilidad parecida, aunque sea menos brillante y más dispersa.

Bajo mi punto de vista, hay un pequeño bache hacia la mitad del libro, con alguna acumulación de "recuerdos-circunloquio" que provocan cierta impresión de que la lectura flojea. A ratos el libro parece asumir que, cualquier recuerdo relacionado con la lectura, resultará atractivo por el simple hecho de hablar de libros. Pero rápidamente recupera el interés. No sé si "malpienso", sospechando que eran necesarios algunos rodeos para cumplir un mínimo número de páginas que completaran un libro publicable: apenas cien, que podrían quedarse en apenas noventa si alguien eliminase algunos "meandros".

La verdad es que durante toda la lectura tuve la impresión -grata- de que Alberico estaba relatando mi propia experiencia lectora infantil y juvenil. En aquellas tardes de absorta lectura, sumergida en la sensación casi física de entrar en otro mundo al abrir un libro. Todo eso que yo evocaba EN ESTA ENTRADA de julio pasado. 

Y me reconozco, incluso, cuando habla de cierta precocidad en la lectura de algunos títulos que descolocan a una mente juvenil (en mi recuerdo cada uno de los que me ocasionaron alguna inquietud o desasosiego ante temas para los que aún no contaba con la suficiente madurez emocional). 

¿Mi recomendación?  pueden abstenerse lectores que busquen misterio, tensión, giros del argumento, o los que necesiten que cada capítulo termine al borde del infarto. Aquí no hay acción ni suspense. Esta obra de Giulia Alberico decepcionará a quien espere una novela tradicional con planteamiento, nudo y desenlace; o un ensayo bibliográfico, o un sesudo análisis de la historia del libro.  Su atractivo es otro.

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