deliciosa timidez la de éste de Giulia Alberico
“Nunca los he prestado, me gustaba poseerlos. Los libros son tímidos, pensaba, quieren estar solo con quien los ha elegido, no les gustan las manos extrañas"
"Antes de que los signos se volviesen para mí descifrables, eran sonidos, y eran los mayores quienes poseían la capacidad de traducir los signos en palabras y con las palabras construir un cuento… De modo que leía escuchando. Y oliendo."
Quienes disfrutaron con 84, Charing Cross Road (tengo debilidad por los libros que hablan de libros, lo admito; supongo que hay vicios peores), probablemente encontrarán aquí una sensibilidad parecida, aunque sea menos brillante y más dispersa.
Bajo mi punto de vista, hay un pequeño bache hacia la mitad del libro, con alguna acumulación de "recuerdos-circunloquio" que provocan cierta impresión de que la lectura flojea. A ratos el libro parece asumir que, cualquier recuerdo relacionado con la lectura, resultará atractivo por el simple hecho de hablar de libros. Pero rápidamente recupera el interés. No sé si "malpienso", sospechando que eran necesarios algunos rodeos para cumplir un mínimo número de páginas que completaran un libro publicable: apenas cien, que podrían quedarse en apenas noventa si alguien eliminase algunos "meandros".
La verdad es que durante toda la lectura tuve la impresión -grata- de que Alberico estaba relatando mi propia experiencia lectora infantil y juvenil. En aquellas tardes de absorta lectura, sumergida en la sensación casi física de entrar en otro mundo al abrir un libro. Todo eso que yo evocaba EN ESTA ENTRADA de julio pasado.
Y me reconozco, incluso, cuando habla de cierta precocidad en la lectura de algunos títulos que descolocan a una mente juvenil (en mi recuerdo cada uno de los que me ocasionaron alguna inquietud o desasosiego ante temas para los que aún no contaba con la suficiente madurez emocional).
¿Mi recomendación? pueden abstenerse lectores que busquen misterio, tensión, giros del argumento, o los que necesiten que cada capítulo termine al borde del infarto. Aquí no hay acción ni suspense. Esta obra de Giulia Alberico decepcionará a quien espere una novela tradicional con planteamiento, nudo y desenlace; o un ensayo bibliográfico, o un sesudo análisis de la historia del libro. Su atractivo es otro.

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