Una pequeña lenguapata hace que Ciudadanos aparezca, no como el partido que presenta una proposición de ley, sino como un ser afrontando su propio "proceso final".
¡Ay la sintaxis, que no entiende de intenciones políticas y decidió por su cuenta!
No sé si la frase la escribió algún redactor con sentido del humor… porque no hacía falta reescribir la frase entera; un par de comas habrían sido suficientes para que Ciudadanos no terminara, lingüísticamente hablando, en cuidados paliativos.
No es un error linguístico grave el de esta lenguapata, se trata de error leve, pero con grandes aspiraciones por lo cómico de su resultado: convertir una proposición de ley de Ciudadanos ante el proceso final de la vida, en una proposición "...ante el proceso final de la vida de Ciudadanos".
En fin, una lenguapata que vio el futuro porque hoy, ocho años después, Ciudadanos ha desaparecido de la escena política.
Moraleja lingüística: cuidado con las comas. Nunca se sabe qué futuro pueden anunciar. A veces no salvan una vida, pero pueden evitar que se dé por terminada.



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