viernes, 7 de agosto de 2026

La Odisea

  de Homero a Nolan, la historia de siempre, la película del verano


La Odisea

Hace unos días, acudí al estreno de la cinta anunciada a bombo y platillo. Horas en la butaca sacudiéndome de encima testosterona a cascoporro, bíceps, flechas, gritos, mugre, playas y cuerpos despedazados, transformaciones mágicas y rostros incólumes, pericia con el arco, sabiduría femenina, astucia en el palo mayor de la nave, sirenas, bestias, música dulce, paz y sospecha, celos y miedo, venganza, lucha y poder, triunfo del bien, recuperación de la honra y del trono.

El relato clásico hecho fotogramas. Narración ¿ficticia? ¿Hay alguna intención de realidad? Todo preparado para mover los sentidos se asista a un pase con efectos directos sobre el propio asiento o no.

Sin descanso, sin ganas de interrumpir las tres horas de duración y agotamiento final. Bien, recomendable. A mí me recordó a la inefable El coloso en llamas (no sé muy bien por qué).

Se pusieron de acuerdo escritor y director y dieron importancia a casi todos por igual: de los principales a los comparsa, destacaría la siempre enigmática Circe, viscosa y sanguinaria. ¿Feminista? Más bien superviviente. Penélope, impertérrita y satisfecha y Odiseo, ganador.

Me impresionó Polifemo, personaje tan traído y tan llevado en la lírica renacentista y barroca. ¡¡Cómo traiciona la imaginación!! Qué escurridiza es la lectura de ese gigante cruel y enternecedor.

Película para ver en casa. Libro para retomar siempre.

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