martes, 11 de agosto de 2026

Un paseo por Granada



Visita a Granada

Yo no soy muy dada a creer las etiquetas que leo en localidades, museos, vitrinas culturales …” peine de la reina Isabel”, “original del manuscrito…”, “casa donde nació …”, por ejemplo.

Sé que la historiografía y la archivística cumplen su cometido de testificar y autentificar lo pretérito, que aportan pruebas documentales de identidad y reconocimiento.

Pero no puedo evitar un resquicio, a veces, fractura insoslayable de descreimiento, muy próximo a las preguntas que mis estudiantes me formulan en clase de literatura:

¿Es ese el jardín de Melibea? ¿Existió realmente la celosía de Los ojos verdes de Bécquer? ¿Ahí entregó Boabdil las llaves de la ciudad?

Sonrío cuando insisten en ¿por qué?, ¿quién lo dice?, ¿estaba allí?

Época de poca fe…histórica, se entiende. Si yo no lo he visto, si no lo he oído, nanay. Mis sentidos no me engañan.

Visita a Granada
Hace unos días viajé a Granada. Conocía la ciudad de otras visitas anteriores, pero en esta ocasión, me pareció renovada, distinta, como yo misma.

Me acerqué a Villarrubio: en la calle Iglesia, 20 está la casa museo Federico García Lorca donde el poeta pasó los veranos de su juventud. No pude evitar un pensamiento muy urbano: con razón, llegó a Madrid, encantado de “living la vida loca”.

Solo tengo como testimonio una foto, porque no entré a recorrer con guías turísticos las estancias que la componen. No me lo creo. Es una atracción carente de interés para mi espíritu de filóloga incrédula.

Y a pocos metros, la casa que inspiró Bernarda Alba. Otra foto y poco más. Debió de ser, eso, un leve aleteo de abanico modernista lo que el autor tomó de ese edificio: no reconocí ni los balcones, ni el callejón por el que resonaban los cascos del equino de Pepe el Romano, ni las rejas por las que hablaba con su novia Angustias. Nada.
Visita a Granada

Llegué a la Alhambra: recuerdos de otras visitas: más fotos, gente, no aparecían las gitanas ofreciendo romero y la buenaventura. Todo muy ordenado. Miradores y el Albaicín. Altura y cármenes hoy discotecas y lugares de celebración nupciales.

Toda explicación de este colosal monumento, sobra. Mi exégesis poco aportaría a quien ya lo conoce. Paseos, fuentes, jardines, escaleras, paredes y muros llenos de decoración, techos que provocan tripofobia (miren hacia arriba, y verán), arcos, ventanales, luz y calor.

Historias reales o no, episodios bélicos, narraciones nocturnas en el gineceo, charlas soterradas, planes desbaratados, secretos y conspiraciones, califas y reyes. Historia, mucha historia.
Visita a Granada
Pero… ¿quién lo dice? ¿estaba allí?

En cualquier caso, volver a Granada, siempre.

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