lunes, 3 de agosto de 2026

“Palabra” de los medios de comunicación

 


Podríamos plantearnos si los mass media, concilian con su palabra, con sus palabras. Que precisamente, por ser eso, medios o instrumentos de comunicar, no solo informan sino que ahora también, lo más rabiosamente moderno y actual: crean opinión.

Pero, ¡cuidado!: opinión de masas, de individualidades, no cuaja. La palabra personal e intransferible no se lleva; el aborregamiento, tal vez. Ser un verso suelto, tiene poco y mal futuro.

Los medios de comunicación constituyen auténticos espejos de la sociedad, nuestra sociedad. De ahí la relevancia que adquiere su palabra. Como docente y filóloga constato que de poco o nada sirve si los académicos “predicamos” una cosa y los medios expresan otra distinta. En este camino de la educación y la formación deberíamos seguir la misma vía. Por ejemplo: en mi curso sobre Género y Lenguaje sexista en la publicidad y medios de comunicación, tratamos el tema de la inclusión lingüística, de la visibilización a través del lenguaje del cambio que ha experimentado la sociedad. Los periodistas deberían hacerse eco de esas lecciones para evitar una asincronía difícil de superar, entre la teoría y la práctica; aunar esfuerzos para crear una línea de actuación unánime, o al menos coherente. Porque… ¿a quién cree la mayoría de la población? ¿A los profesores? No. Somos sospechosos de eruditos, desfasados y presuntuosos. ¿Entonces? Sin duda se cree a quienes en muchas ocasiones vociferan desde canales televisivos o emisoras radiofónicas “sus verdades”. Y lo hacen según criterios comerciales, ideológicos… La servidumbre de la palabra por intereses económicos, políticos. ¿Dónde queda el bien social? ¿El servicio a la comunidad? 

Hay que acercar la palabra al ciudadano. La palabra veraz y certera sin engañifas ni triquiñuelas, para tenderla, para conciliar. La lengua es “un organismo” en constante cambio; un gran porcentaje de palabras pasan sin pena ni gloria pues domina lo fugaz y caduco, lo inmediato: y de eso saben mucho los medios de comunicación. Su palabra, sin ambigüedades ni maledicencia debería garantizar la libertad de expresión, el respeto civilizado.


No hay comentarios:

Publicar un comentario