La afición futbolera: “unga unga” a cascoporro
No hablaré de “júligans” ni de “tifosi”;
recuerdo que hace muchos años, estaba yo en el estadio de Mestalla y escuché: “Hola
fondo norte, hola fondo sur” coreado a pleno pulmón de un lado a otro del
campo. Saludos que se brindaban de punta a punta la afición del Valencia.
Observé
que conforme avanzaba el partido, si les hubieran dejado a todos ellos, porque
ganas no les faltaban, habrían saltado a la hierba a darle una buena somanta de
palos al árbitro (otra realidad futbolera digna de mención y no sé si de piedad, porque arbitrarios haylos, parece ser…). No bajaron a zurrarle, pero sí le
propinaron una sarta de piropos dignas del diccionario del dislate.
Enfurecidos,
puro en mano, bocina en mano, pañuelos al viento, pataleo en las gradas, cabreo
mayúsculo, tacos y más tacos, ensartados como una ristra de ajos, poca
variedad, en el léxico insultante, a mucha madre mentaron, a mucho hijo
también… todo muy familiar, y mucho aparato genital con el que se les llenaba la
boca, aspaventando y vocingleros, tronaban en un totum revolutum sonidos
simiescos, aguardentosos y cazalleros.
Cohetes,
petardos… Fin del partido. A casa, poco había que celebrar… hasta el siguiente
encuentro.
Aquí
termino con los “unga unga” en el fútbol… de momento.

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