de Marta Jiménez Serrano
En lugar de esa máquina con
ruedas fantástica y supersónica, la escritora se ha inventado un subterfugio
tedioso y muy manido: Belaundia Fu, la amiga invisible que acompañará a lo
largo de su vida a Marta en un desdoble de autora/intérprete que aburre y hace pesadísima
la lectura.
A modo de voz del más allá en el
más acá, el lector acude al pasar de los años de una joven con sus idas y
venidas, rabietas, juegos iniciáticos, ilusiones y fracasos de cualquiera.
Anodina. Común y corriente.
Todo suena a viejo y a
apolillado, a escenas de cine de verano: no es un descubrimiento ni acierto
literario ese tejemaneje de hacer que el dúo de las “amigas” hablen sin hablar,
de pensar en voz baja o en pretender que los adultos crean que Marta tiene un
amigo invisible, en este caso no es un perro, sino la propia autora que nos
cuenta su vida sin ficción ni autoficción.
Sin interés. Libro más que prescindible.
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