Desconocía la existencia de pintoras prerrafaelitas, es decir, sus identidades con nombre y apellido. Haberlas, las habría, claro, pero al ser féminas, lo mismo andaban agazapadas bajo la sombra tan alargada de sus colegas, la hermandad prerrafaelita de mediados de siglo S XIX. Ellos trascendieron la centuria decimonónica hasta las primeras décadas del pasado siglo, y … ¿ellas?
Pues
andaban posando para los artistas, hombres, siendo subalternas de más de uno y
de más de dos. Alguno tal vez pudo animarlas a que dibujaran…
En
la Fundación Mapfre se han rescatados muchos de los cuadros de aquellas
pintoras solapadas por varones empoderados. Observamos cuadros de escuela y
estilo según cánones de época: retratos, paisajes, animales… detalles más o
menos matizados, ojos cerrados y miradas soñadoras, estatismo y levísimo
movimiento, arquitecturas religiosas, motivos bíblicos, caras de frente y
perfiles delicadísimos. No sé si sería capaz de distinguir un cuadro de Rossetti,
de uno de Siddal. Se superponen y hasta se podrían intercambiar.
Destacar
en esos momentos, ante una jerarquía heteropatriarcal, obligaba a servidumbres
y silencios, aunque el tiempo las ha rescatado del olvido y hoy se exhiben con
total lucimiento y valía. Indiscutible.
Bien
merecen una visita.

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