miércoles, 30 de septiembre de 2026

La intriga del funeral inconveniente, de Eduardo Mendoza

La intriga del funeral inconveniente


Nueva entrega del barcelonés. Veraniega y para leer también a la vuelta de vacaciones en el otoño incipiente que se avista inexorable. Se trata de una lectura que transiciona con buen humor hacia la vorágine del nuevo curso.

Mantiene el lenguaje viejuno, casi erudito, del traductor que fue. La trama muy casposa, con la cuadrilla protagonista de personajes arrabaleros… haría buen maridaje con Torrente en algunas escenas. Hay que descubrir quién es el muerto en un funeral fallido, casi, con algún que otro muerto en modo deus ex machina y al final, cables sueltos que cortocircuitan la redondez de sus mejores títulos. Trasiego en moto y a pie, en taxi y en coche oficial por barrios condales.

A mí me recuerda a los guiones de Rafael Azcona; casi como leer películas de cine de barrio. Y no es un demérito, es Mendoza en su salsa. Ameno e intrascendente, fugaz e instantáneo. Risas más o menos contenidas, sonrisas y amabilidad. Público lector contento, sin esfuerzo ni pérdida de tiempo, dos coordenadas valiosas hoy y siempre.

Barcelona el escenario, nostalgia de tiempos pretéritos, y sensación de que nada cambia. Un poco abuelo cebolleta como el excomisario Jarana, la baronesa Pía, la trans Filo y una comparsa de títeres a cual más folklóricos y terruñeros.

Bien.

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