domingo, 27 de septiembre de 2026

Nublao

 

(M. Regalado)

Visto en un rótulo luminoso que publicita rótulos luminosos.

“A ver quién es el guapo que les encarga uno”, pensé.

Bueno, bueno, así acostumbramos a decirlo a menudo y nadie se rasga las vestiduras. Pero escrito, en un anuncio y en plena calle de una ciudad, se me antojó que aquello “clamaba al cielo” (al cielo nublao, claro).

Y no pude contenerme. Su teléfono de contacto me resultaba retador y  llamé a ese mismo número para advertirles de su lenguapata.

Se lo tomaron con bastante humor y me dieron repetidamente las gracias.

Deber lenguapatil cumplido.

O eso creía.

Porque casi un mes después, el rótulo sigue allí, tan luminoso como siempre y, por lo visto, tan poco afectado por mi intervención como si hubiera llamado para felicitarles las fiestas.

Toda una lenguapata pública y luminosa. 

¿O sería una treta del publicista precisamente para llamar la atención? ¡ay!



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