viernes, 9 de octubre de 2026

Ese consecutivo, seguido y contiguo…

 

Lenguapata consecutivo

Oímos de modo “consecutivo” (un día sí y otro también, repetida e ininterrumpidamente) dicho adjetivo aplicado a cualquier contexto, en cualquier foro y sobre todo por parte de los periodistas a quienes les debe parecer muy común y poco sofisticado el correspondiente “seguido”.

No sé si en la facultad de Comunicación -lo que venía siendo Periodismo de toda la vida o Ciencias de la Información- les aconsejan buscar sinónimos, evitar el consabido y archiconocido seguido para elevar el nivel del contenido del que informan o comunican, o bien el del público en general, que asiste a la desaparición de lo sencillo y claro, lo que todo el mundo dice y usa.

Por supuesto que la sinonimia enriquece el discurso oral y escrito, resulta una perogrullada afirmar que conviene conocer el mayor número de vocablos, más o menos similares para facilitar la comprensión entre emisor y receptor -a sabiendas de que la sinonimia absoluta no existe-; pero, la reiteración insistente, valga el énfasis, del “consecutivo” tan poco empleado en la conversación cotidiana, rezuma cierto tufillo “snob”; se trata de un término de moda entre los reporteros, que alcachofa en mano y pinganillo en la oreja, lo profieren con visos de altura intelectual; llama la atención su extemporaneidad cuando se trata de comunicación llana, habitual, rápida y efectiva sin distancia jerárquica. La RAE lo define así: “ir detrás de uno” para nombrar a aquello que sucede o aparece a continuación de otra cosa de forma inmediata o sin interrupciones.

Me estoy imaginando, ahora en tiempo de rebajas, expresiones del tipo: “usted va consecutiva, ¿verdad?”, “puede pasar al probador consecutivo” al describir nuestra posición de espera en la cola de una tienda, por ejemplo. La cosa lingüística se enmaraña y da en “raruno”, si añadimos el menos frecuente “contiguo”.

Lenguapata


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