Cincuenta colecciones de arte contemporáneo
Postrimerías
del verano que pronto darán paso a las grandes exposiciones del otoño.
Mientras
esperamos eventos culturales rutilantes, asisto a la exposición Madrid
Colecciona en el palacio de Cibeles, el icónico edificio de Correos.
Cada
vez que entro, aparecen como fogonazos imágenes del trasiego en aquel hall,
hace décadas, llenas de trajín: carteros dejando sacas, rodillos
metálicos que subían y bajaban paquetes, ventanillas de funcionarios, grises,
muy grises y colas interminables para certificar, recoger, sellar…
Nada de eso queda hoy. Silencio y espacios dedicados a la cultura en sus distintas plantas, lugares destinados al coworking, bistrós y cafés, sofás de colores para descansar.
¡Ah! Y alguna que otra exposición.
A la que acudo este sábado 29 me decepciona. Se
trata de colecciones privadas que han cedido particulares. Una amalgama
heterogénea en la que caben Juan Uslé, Pérez Villalta, Eva Lootz, Lara
Padilla… No despiertan en mí ningún interés, más allá de reconocer algunas obras
ya vistas en otros momentos y otras salas con más sentido que el criterio
elegido en esta ocasión. Difícil de adivinarlo, por cierto.
Somos
cuatro gatos (literal y metafórico) los que deambulamos entre pinturas y
esculturas.
Hemos
bajado al centro de Madrid a un CentroCentro que ha vivido mejores momentos, no
solo por la añoranza de Correos sino por el acierto de encuentros culturales
más afortunados que el presente.
¡Que
venga el otoño, ya!


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