martes, 28 de julio de 2026

El idioma y los medios

                                                                     (M. Regalado)


Leo en el digital de El Mundo de este 9 de julio: “Alerta por la oleada de suspensos en las oposiciones a profesor: del 83% en Castilla y León al 63% en Murcia. Es increíble la cantidad de faltas de ortografía en los aspirantes jóvenes. Los tribunales han detectado una preparación insuficiente y errores de sintaxis y de comprensión lectora”.

Después de esto no me extraña cuando, el mismo día, oigo en la prensa hablada (radio y televisión) decir a presentadores, reporteros y tertulianos que en el lamentable incendio de la población X “los servicios de emergencia están trabajando a contrarreloj” y que “habían muchas personas”.

Resuena en mi cerebelo cuando lo escucho en la calle, pero hacerlo en boca de un comunicador me asombra sobremanera.

No vamos a exigir a los medios una perfección imposible, pero sí recordarles que quienes hablan desde un micrófono no sólo informan, sino que terminan siendo una auténtica escuela de lengua y que esas expresiones incorrectas y frecuentes, en su boca, acaban por instalarse como si fueran perfectamente normales en la forma de hablar de quienes los escuchan.

Tampoco voy a decir que los errores nacen en los estudios de radio/televisión o en las redacciones de los periódicos. Probablemente es un recorrido circular: locutores, presentadores y reporteros están en la calle y hablan como habla la sociedad en la que se mueven. Pero hay una importante diferencia: a un periodista se le puede exigir un plus de corrección porque su trabajo consiste precisamente en comunicar mediante la palabra. Cierto, hay intervenciones en directo donde no hay tiempo para revisar cada frase. Lo que me extraña es que, en ellos, la frase correcta no acuda a su lenguaje de forma automática.

Y duelen los oídos, pero tampoco los ojos se libran. Con demasiada frecuencia hallan su propio sufrimiento en los subtitulados de las distintas televisiones. 

Mi afición: fotografiarlos. 

He aquí dos ejemplos de mi colección: tres frases, tres faltas. Cada una con la suya.

Pero ese "habriéramos" se clavó como puñalada.


Pilar, tú eres nuestra filóloga favorita: ilústranos, enséñanos, ayúdanos a entender por qué “a contrarreloj” o “habían muchas personas” atentan contra la corrección del idioma.

Inaugura en tu blog una serie de artículos periódicos con ese título: “El español y los medios” o “El micrófono también enseña”, o "Las torturas del filólogo",  ¡qué sé yo! algo así. Yo creo que tienes material abundante con incorrecciones y con expresiones que se ponen de moda pero que vienen a empobrecer el lenguaje, tales como:

. Poner en valor
. A nivel de…
. Lo que viene siendo…
. De alguna manera...


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