miércoles, 21 de enero de 2026

El difícil silencio

 

la dificultad de mantenerse en silencio

A menudo el silencio

se torna en vendaval entre mis labios

y me obliga a romperlo.

 Y es un tsunami la palabra.

  

Es éste un lugar para las palabras y… se trata quizá de la más costosa disciplina: domeñar la palabra, que se vuelve insumisa a nuestros propósitos de silencio.

En su libro "Cuentos para que pien-zen", cuenta Norberto Tucci esta historia a propósito del silencio:

Cuatro monjes estaban reunidos para llevar a cabo un retiro en silencio de tres días de duración. Durante la primera noche, llegada la madrugada, la vela que los iluminaba empezó a fallar, hasta que se apagó. Entonces, uno de los monjes dijo:

"La vela se ha apagado"

Otro le respondió:

"Eso no importa, teníamos que mantener el silencio y tú lo has roto con tu comentario"

El tercero repuso:

"Los dos habéis roto el silencio"

Y el cuarto comentó:

"El único que no ha hablado he sido yo"


Más allá de la sonrisa que la inocente anécdota pueda provocar, de forma sencilla y humorística este cuento zen nos hace caer en la cuenta de que, a veces, no dudamos en corregir a los demás mientras nosotros mismos incurrimos en la propia falta que criticamos, pero... ¿cómo sustraerse a la tentación? 

- M. Regalado 

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