sábado, 19 de septiembre de 2026

"Cuatro secretos y una lata", de Karin Pinter y Pilar Úcar

 

Agradecemos a Mencía Peñalba su reseña a propósito de la publicación de "Cuatro secretos..."


(Reseña de Mencía Peñalba)


Algunas grandes historias no precisan partir de grandes acontecimientos, encuentran su nacimiento en aquello que acontece a diario: una conversación, una ausencia, un recuerdo, un deseo que no se dice... Así ocurre con Cuatro secretos y una lata, de Karin Pinter y Pilar Úcar: diez relatos que se adentran en vidas aparentemente corrientes para descubrir lo que queda oculto bajo esa normalidad.

El libro se apoya sobre una idea común: aquello que no se cuenta también forma parte de una vida. Los secretos, las pérdidas, los deseos, las decepciones, la soledad, las relaciones que se deterioran o la necesidad de volver a empezar aparecen en personajes que, de un modo u otro, se enfrentan a algo que habían mantenido escondido o que todavía no saben cómo afrontar.

No todos los secretos que descubrimos en los relatos de Pilar y Karin tienen la misma naturaleza ni producen las mismas consecuencias. Algunos pertenecen a la intimidad; otros nacen del miedo, de la culpa, del deseo o de la necesidad de protegerse. Las autoras los abordan desde registros diferentes, y esa diferencia entre sus voces es precisamente uno de los rasgos más interesantes del conjunto.

Karin Pinter hace avanzar sus historias a través de las emociones de sus personajes, de lo que les sucede y de las consecuencias que ello provoca en sus vidas. Pilar Úcar, por su parte, introduce una mirada observadora, gozosamente irónica a veces, con especial atención a las relaciones de poder, a los matices de las relaciones y las conductas y a las posibilidades expresivas del lenguaje. Son dos maneras de contar que no buscan confundirse y que, juntas, proporcionan variedad al libro.

Los relatos comparten, además, una mirada poco complaciente sobre las relaciones humanas. El amor no aparece siempre asociado a la felicidad; puede llevar consigo dependencia, silencios, manipulación, deseo o incertidumbre. Tampoco la soledad se presenta de una única manera: a veces se está solo incluso estando acompañado. Y, frente a esas situaciones, los personajes deben decidir qué hacer con aquello que han vivido.

Pienso que Cuatro secretos y una lata no pretende ofrecer una única mirada sobre la vida ni una respuesta para cada conflicto. Reúne historias distintas, con tonos y voces diferentes, pero conectadas por una misma curiosidad: averiguar qué ocurre cuando aquello que permanece escondido deja de estarlo.

Porque, al final, seguramente de eso hablan estos relatos: de lo que hacemos con lo que nos pasa cuando ya no podemos seguir guardándolo dentro.


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