lunes, 13 de julio de 2026

Sábado por la tarde en la ópera: Il trovatore

Il trovatore en el Teatro Real

En alguna ocasión ya he confesado que a mí de la ópera me gusta el postureo: copa va, copa viene, saluditos en algún salón alfombrado, sonrisa a ciertos conocidos del mundo celebrity y poco más.

Pero ocurre que voy mucho al Teatro Real y de tanto acudir con buenas y malas entradas, algo se le queda a una, bueno, y que no soy tan neófita de la cosa, como para no entender qué está bien y qué es un dislate.

El sábado 4 de junio, Il trovatore. Magistral. Sin paliativos. Me ardían las manos de aplaudir y aunque al principio casi cierro los ojos para sestear, no llegué a hacerlo porque irrumpió la mezzosoprano Teresa Romano que me hizo recordar la dificultad de “alumbrar” esa tesitura vocal con tanto tino como el que demostró la artista.

Brilló en todos sus momentos, interpretando a Azucena, -la auténtica protagonista- brilló y, por supuesto, irradió brillo al resto del elenco: tenor, barítono, y a Saioa Hernández, soprano en el papel de Leonora.

Brava una y brava la otra. Me quedo con la dulzura envolvente y amaderada de la primera, con los agudos y los graves sin fisuras de la hija vengadora que cumple el designio de su madre. El público quería más. El coro, monumental. El espectáculo me atrapó, me quedé enganchada en el escenario. Suspendida de una escenografía escueta, esencial y adecuada. Luces, orquesta, sonido y al final… Una tarde brillante (el orgullo con todo su orgullo lucía cerca) para un sábado inolvidable en el Real.


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